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Concierto de fe

4 Dic

Os voy a contar mi experiencia en el festival Indielx ayer, en el cual tocaban, entre otros, Vetusta Morla, una de mis debilidades.

A primera hora de la tarde, tocaron los alicantinos pero ingleses Oh, Libia! Su sonido psicodélico, rockero de guitarras desgastadas y de años 60 y un puntito nostálgico empezó a recibir a las personas allí congregadas. Ataques de tristeza y recuerdos, acordes puros y resquebrajados en mil pedazos, letras en una voz susurrante permanente. Algo de Beach Boys, algo de primeros tiempos de Oasis, un mucho de incongruencia. Un directo más que potable, un sueño de parque primaveral, un tiro de buen rollo. Un entrante suave y agradable, pero que tampoco me convenció mucho. Están bien, pero sin más que mencionar, aunque alguna canción se salva.

A continuación le tocó el turno a Supermosca. Voz grave a lo Bunbury, melodías infinitas, simplicidad práctica, acordes suaves y cambios trepidantes de ritmo. Un intenso fulgor que no acaba de romper, que te mantiene en vilo y expectativa, sensación rítmica. Intensidad. Psicoinconsciencia psicodélica. Sentimiento único. Exaltación onírica. Experimentación genial, me parece una mezcla, para situaros, de mis queridos y admirados Los Piratas y Supersubmarina a pinceladas. El directo, impresionante, de verdad, merece la pena vivir eso en plena noche, al descubierto, soñando con salir volando entre su remolino de notas musical.

 

 

Seguidamente, Varry Brava en acción. Rock indie en clasicismo elevado al cubo. Su música bebe de influencias extrañas en combinación: electrónica, folk, rock, poppie, indie. Me recuerda mucho al grupo Ellos, salvando las distancias, y con toques sutiles del funny de la banda Fundación Toni Manero. Música suave pero potente, con letras inspiradoras y cotidianas, con el bailoteo por bandera y una batería que parece incompatible con las guitarras y la voz casual del cantante. Años 80 remasterizados, suena. Un soplo de aire fresco en medio del festival, un subidón de frescura y buen rollito en medio del industrial Elche. Un aliento de parloteo y descanso para lo que vendría. Y en directo, te digo yo que ganan mucho, mucho jugo y juego en la actuación. Os recomiendo encarecidamente la canción de abajo y la de “No puedes”.

 

 

Y llegó Maga. Sonido potente, sonoro, envolvente. Evasor del entorno, imprevisible, largo, perdurable. Guitarras y acordes nítidos y perfectamente predispuestos, sin uno de más, sin uno de menos. Algo que parece ser acústico pero es irremediablemente sentimental. Da la casualidad de que es uno de esos grupos que o tienen un buen equipo de sonido o no demuestran todo lo que son capaces de hacer en un escenario en directo. Se metieron a la gente en el bolsillo, tuvieron ese sonido incombustible y particular. Esa voz, única. Pocas palabras puedo usar para explicar lo inexplicable, lo sentido y experimentado si no estás allí, en cuerpo presente. Tocaron “Diecinueve”, tocaron una de mis preferidas “Helás (Mañana)” y, cómo no, para terminar, tocaba el famoso “Agosto Esquimal”.  Inmortales, referentes.

 

 

Y vino el delirio. Vetusta Morla. Algo muy grande para mí. Solamente los había visto en directo una vez. fue en el Low Cost, en verano. En mi tierra, en mi ciudad. Fueron geniales, potentes, intensos, generosos. ahí terminaron de engancharme. Si pasaban esa prueba, el directo, eran míos. Y lo fueron. Asi que quería repetir y disfrutarlos de nuevo, como el que mira a través de los ojos por primera vez. No me defraudaron (ya lo sabía): guitarras eclécticas, insinuantes, ruidosas, letras de múltiples interpretaciones al servicio del populacho. El cantante asombrado, se ponía una y otra vez las manos a la cabeza y sonreía al ver cantar al unísono los temas de la banda. A mi me fascinaba que todavía eso le pareciese increíble, cuando debe ser lo más normal del mundo para ellos. Sonido único, voz indescriptible, incatalogable. Sólo puedo decir que escucharlos es lo mejor que os puedo recomendar. Pocos ya no los conocéreis, pero por si acaso, os comentaré dos cosas: uno, son únicos, en su música, en sus letras, en su directo, de los mejores que jamás vi. Qué juego de luces, qué asombroso portento de coherencia musical; y dos, creo que la música es una de esas cosas que se disfrutan sobremanera, con ellos, más.“Maldita dulzura”, “Valiente”, “Un día en el mundo”, “Boca en la tierra”, “Lo que te hace grande” y mi amada “Copenhage”, imprescindibles, amigos.

 

 

Esto es lo que os escribiría si hubiera ido al festival. ¿Os habéis fijado en qué inventiva tengo, qué jodida y maravillosa imaginación? No pude, o mejor dicho, no encontré con quién ir después de haber comprado dos entradas. Busqué y rebusqué en el fin del mundo. Pero nada, fue demasiado tarde. Eso sí, lo que he escrito, a pesar de no haber estado presente, lo sé porque he escuchado a esa gente.

Disfrutad, amigos, que a mí aún me dura el mosqueo. no por los 40 euros, sino por las ganas de estar allí ayer, escuchando algo que me hacía ilusión y me ponía, para qué mentir.

 

CONSEJO DEL DÍA:

La esperanza es lo último que se pierde”