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Ser refinado

7 Dic

Las modas, cambian. No desaparecen. Se esconden, se mantienen al margen, están a la expectativa. Están al acecho para acometer su vuelta. Y siempre, siempre, siempre, vuelven.

Retornaron las hombreras, los rombos en los jerseys, los zapatos clásicos con ribetes, las camisas y cazadoras vaqueras.

Ahora pisan fuerte las corbatas. Es de las pocas prendas que siempre se mantienen en la cúspide de lo que se considera moda, siempre están ahí. Su utilidad y atemporalidad están fuera de toda duda, debido a su constante y necesario uso.

Pero de un tiempo a esta parte, pondría unos 3 años aproximadamente, se está revitalizando un modelo de corbata que consigue la elegancia y el clasicismo de las de toda la vida, con el informalismo y el puntito canalla que los jóvenes, los no tan jóvenes y los actos rigurosos pero pesados exigían. Por no hablar de salir un sábado con ella porque te apetezca o te combine bien con lo que llevas, algo difícil con esa cosa gorda y asfixiante oprimiendo mi cuello, mi garganta y unos cuantos ideales y pensamientos.

Para muestra, un botón. Dos en realidad, y son corbatas, no botones.

Ahora se lleva la corbata SLIM. Sí, sí, habéis leído bien, como los vaqueros (os redirecciono al blog de servidora Blanes que habla de eso).

Yo, en verdad os digo… No, venga va.  Fuera bromas. Algunas de las que más me han gustado os las muestro aquí.

En gris metalizado.

En marrón chocolate y en buena combinación.

Varios modelos: Verde oliva, negra, a rayas.

Para que veáis que en un traje quedan fenomenal.

Prometo más novedades pronto. De cualquier cosa que os interese. Y unas pequeñas sorpresas que iré desvelando poco a poco.

CONSEJO DEL DÍA:

La memoria es como el mal amigo:

cuando más falta te hace, te falla”

(Populacho dixit)