Archivo | febrero, 2012

Puesta a punto

29 Feb

Como lo prometido es deuda, y sin mucha más dilación, os presento la campaña realizada por la sección masculina de Mango, llamada H.E.

Es de repercusión y lo sigue siendo, debido a la participacón del jugador de Barcelona, Gerard Piqué, en ella. Con prendas básicas, sin complicaciones ni historias raras, de colores suaves y sin artificios, he de reconocer que es muy de mi agrado. Tanto que me parece que este año tendré que hacer un viajecito a Madrid más pronto que tarde para comprobar in situ de qué va el asunto y realizar las compras. I’m so sorry, Zara.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Honey, I love you, like the summer falls,

and the winter crawls, you’re above and beyond me”

(Mando Diao dixit)

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28 Feb

Como Almodóvar, sí. Volver a escribir a los que se empeñan en tocarnos las narices, hacernos sufrir o propiciar que nos comamos la cabeza de mala manera, nos estiremos las uñas más de lo debido o seamos más incrédulos que un ingenuo niño en plena época febril.

Ya que ayer no pude hacer mi selección natural de idiotísticas personas o acciones a las que lanzar una buena ráfaga de disparos, lo hago hoy y prometo (con conocimiento de causa) que esta semana escribiré todos los días, como antaño y no hace mucho. Y es que temas no me faltan, ya os daré un avance más tarde.

De momento, el top five. Iniciando…

A los que siempre piensan mal del resto, pero no son capaces de hacer bueno el dicho de que primero hay que mirarse el ombligo antes que ver la paja en el ojo ajeno. No pretendo ser su látigo (eso para otros con más experiencia), pero es extraño que siempre sean los mismos los que se quejan, argucien, tergiversen o critiquen cuando menos razón tienen, para desviar la atención de lo que verdaderamente importa. Que el Sol salga por las mañanas no es explicación ni argumento de peso para conseguir lo que pretendes, hombrecillos del señor. Y tratar de hacer entrar en vereda a quien tiene los huevos más pelados de lo que os pensáis, tampoco parece viable. Así que, por favor, fariseos de pura raza, iros a un rastro de fin de semana, subiros a una tarima y dar el sermón al que quiera escucharos, que allí va gente a comprar reliquias sin tanto valor. ¡Mira, como vosotros, qué casualidad…!

¡PUM!

A los interesados en intereses que al resto ya no nos interesan. ¿Habéis oído hablar de las modas, que vienen y van? Pues de momento las vuestras, de costumbres y de historias raras, han pasado y volado al País de Nunca Jamás con el amigo Peter. Y deseo que no vuelvan nunca, dicho sea de paso, porque destrozan y desolan todo lo que tocan, arrasan todo lo que intentan y deslavazan aquello cuanto imaginan. Lo peor, sin duda, es que no se rindan nunca y vuelvan a la carga una y otra vez, sin mesura ni cometido provechoso alguno. Por favor, llevaros vuestra necesidad de reconocimiento a un púlpito en la escuela primaria, vuestro egocentrismo disfrazado de buenas intenciones a un desfile de carnaval y el sentimiento de no culpabilidad al juzgado de primera instancia más cercano.

¡PUM!

 

 

A los que se disfrazan en carnaval cuando ya van disfrazados de otra cosa ever. ¡Qué manía, oye, con eso de disfrzarse en Carnaval! Si hay gente que se disfraza durante todo el año de bueno, beligerante, político ilustre, bienintencionado, crítico de fe, buena persona o de Dios, cuando son más falsos, pendencieros, historiadores de cuentos inventados, ricachones y estigmáticos, entre otras cosas variopintas, que un ejército de Atila. En realidad, reconozco que es tremendamente difícil ponerse un disfraz encima del otro, y por ello (y solamente por es), debo quitarme el sombrero, lo cual no hago porque no llevo, siéntolo mucho. Por favor, sed vosotros mismos alguna vez, para que no se os olvide al menos, que los demás ya os vemos sin el disfraz, aunque lo llevéis puesto.

¡PUM!

 

A quiénes intentan venderte la misma mierda de antes en distinta bolsa. Si, es lo que estáis pensando: así no es el refrán. Cierto. Pero como poner el mismo perro con diferente collar está ya muy visto, pues yo, innovador, lo actualizo al siglo XXI. Centrándonos ya en la crítica rabiosa y eficaz, se rumorea que son aquellos que son fans del “donde dije digo, digo diego” y no contentos, tratan de conseguir algo por cualquier medio, incluso por el vehículo de la ilusión. Y engañar a personas a través de eso, es lo más bajo del panorama, que ha transmutado a lo más alto del pódium de incipientes cosas que antes no eran así y ahora sí. Jugásteis conmigo, con muchos más, sus ilusiones. Vendéis humo muy a vuestro pesar y ahora, la traición será vuestro castigo más grande y vuestra división, el más flagrante de los desangramientos, metafóricos, eso sí. Por favor, proyectos que destilen grandeza cuando están recién nacidos están condenados a morir jóvenes y, desgraciadamente, más de bebé que de adolescente, asi que parar esto antes de que se os usba al cerebelo y os de la neura de antaño y perdáis más de lo que ya habéis perdido. A mí, entre ellos.

¡PUM!

 

A los violentos, porque son eso, LENTOS QUE NO VIO EL MUNDO A TIEMPO: de pensar, de hacer y de decir. y así estamos, dando y después, preguntando; repartiendo sin mirar a qué; insinuando culpables y defendiendo mentiras. El mundo en un adjetivo. Triste, pero de verdad. Por favor, no columpiaros y ojalá algún día os den lo que os merecéis, que no es ni más ni menos que una hostia bien dada donde más os duela. Y si dura el dolor, psicológico entiéndase, mejor, champions.

¡PUM!

 

Y por último, the bullet in the chamber:

Al escozor, que no veas lo maravilloso que es tenerlo cuando se tiene de verdad. Como el amor, vaya… Por favor, por favor, aléjate de ellos, maldito resentimiento o dolor en la entrepierna.

 

Como habéis podido comprobar, temas, desgraciadamente, este Martes reconvertido a Lunes (debo ser el único en el mundo mundial que hace eso) no me han faltado. Mañana no os perdáis la nueva conlección de H.E. by Mango. ¡Fresquita, fresquita!

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Sólo merecen la pena hacer cosas que puedan acabar muy mal”

(Paul Bowles dixit)

El concepto

23 Feb

Siempre ha habido grandes corrientes de pensamiento a lo largo de la historia. Ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Desde tiempo atrás, inmemoriables pensadores, filósofos, psicólogos, matemáticos y demás fauna diversa de la sociedad, se ha empeñado en buscar algo que diera al traste con lo anteriormente estipulado por otros, antes que ellos.

Y ese ha sido el motor y avance de la humanidad. Siglos y siglos de descubrimientos, de batallas intelectuales, de errores convertidos en aciertos que han dado lugar a lo que hoy en día somos, vivimos y pensamos.

Pero tras tanto litigio, tras lo que ya está, sigue habiendo aún gente que se sigue esforzando día tras día para lograr algo diferente, algo digno de admiración, propia o de otros. Esas personas son las que más admiración me representan, y en mi opinión, las que más dignifican lo que hacen.

 

Y he aquí donde entra el concepto.

El concepto dice muchas cosas, en pocas palabras. Estriba líneas maestras que uno debe mantener caiga de pie o de culo, da pasos a seguir contra viento y marea, te saca la rabia profunda de la manera más disimulada posible, encuentra el leitmotiv para la superación personal y te insta a cometer errores para subsanarlos y mejorar las prestaciones de la empresa a realizar.

Para su consecuión debes rodearte de personas, amigos y colaboradores que tengan la misma visión, que te pongan una mano en el hombro cuando no lo necesites y te sostengan en un abrazo cuando te sientas desfallecer; que te dejen tus momentos solitarios en la comprensión de los enigmas y soliciten tu reclamo en situaciones inverosímiles; que se dejen convencer a base de argumentos y corazonadas y no de promesas e irrealidades fulgurantes.

Pero el concepto se basa, profundamente, en alguien que confíe en ti y en que tú seas capaz de enderezar el rumbo cuando todos piensen que lo has perdido. Si tienes eso, tienes más de lo que te crees para elaborarlo.

Un grupo de personas a tus órdenes, no en su mejor versión, pero tampoco en la peor. Otro grupo, inferior ténicamente, superior en mentalidad en esos momentos. Toca mover ficha. Unos abatidos, otros vencedores y mucho por delante. La cabeza erguida, alta, soberana, incrédula, desafiante y rabiosa. Brillo, fulgor intransigente y empecinamiento, llegando a la obstinación. El concepto reina sobre ti, mientras en tus adentros se está formando un fuego que reclama la venganza calmada.

Miras hacia arriba. Respiras y mantienes el concepto. Otros no lo harían y posiblemente caigan. La idea es clara: la caza empieza hoy y no se va a detener hasta que nadie de los nuestros diga lo contrario. Lo bonito empieza ahora. Ellos tienen sus armas, nosotros las nuestras. El concepto, la forma de hacer y sentir, de querer conseguir, es la más fuerte de todas ellas. Ellos solamente se basan en la finalidad. Si resultan vencedores, estarán vacíos con el tiempo. Si nosotros caemos, el concepto no permitirá que sea por mucho tiempo, y se verá lo conseguido en otro espacio, en otro tiempo, pero devolverá lo perdido. Y durante ese camino, no se sentirán vacíos.

El concepto te dice que lo importante no es el qué, sino el cómo. Ellos aún no lo saben, pero a estas alturas, un resultado no es más que eso: una respuesta entre muchos azares y condicionantes. Es el QUÉ. El CÓMO es lo que perdurará, aunque haya quién no quiera verlo. Ellos tienen el qué, nosotros el cómo. Con lo nuestro se puede conseguir lo suyo, al revés, no.

Son conceptos ambos, si. Pero en mi mente, solamente hay uno y lo voy a llevar a las últimas consecuencias, pase lo que pase. “Yo estoy contigo para lo que sea, te apoyo hasta la muerte”, me dijeron hace pocos días. Gracias, amigo y compañero.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“En cada búsqueda apasionada,

cuenta más la persecución que el objeto perseguido”

(Bruce Lee dixit)

Veneno peligroso

21 Feb

Feliz semana, amigos y amigas, y bienvenidos de nuevo al sitio de reunión de los que nos aburrimos mucho o poco. hoy vamos a hablar de los desfiles de moda, que a veces nos irritan, otras veces nos llaman la atención y la mayor de todas, nos causan indiferencia, ya que es como ver llover un día de invierno: está ahí y así es año tras año.

Sin más, hay gente que entiende las cosas (cómo los desfiles) como un punto de encuentro de gente interesada en algo, y encima, lo dota de un plus para el espectador que puede ser de sorpresa, de asombro, de pena, de alegría o de colorido. Si además de presentar algo que interesa lo adornas, eso es que va prácticamente solo.

Y precisamente eso es lo que debió pensar la marca Burberry, que cuanto más sugar, más sweet en su desfile de la semana de la moda de Londres, donde no contentos de hacerlo en un escenario semejante a un invernadero (lo cuál ya es novedoso), en un momento en el que sus modelos salían a desfilar con paraguas( a partir del minuto 5, aunque recomiendo ver entero el vídeo por el temazo que ponen antes y la colección de hombre y mujer) sucedió esto:

 

 

 

 

 

Sí, crean lluvia y simulan nieve. Espectacular.

Os lo dejo aquí para que lo veáis y juzguéis vosotros y vosotras mismas. Así da gusto. Y es que no es tan difícil congeniar la creatividad con la moda, y no solamente en los diseños de las prendas. Veneno peligroso éste, pero realmente adictivo. Ojalá sea así.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“El valor es aguantar el miedo un minuto más”

(Patton dixit)

Hoy

17 Feb

En este Viernes de Febrero donde las temperaturas ya son más propicias, yo me he levantado juerguista y con ganas de jugar. Me he despertado hiperactivo, en estado de alerta y de entusiasmo. Y debido a circunstancias especiales que se acaban convirtiendo en una sola, voy a hacer algo que siempre me habéis demandado, y que os encanta.

Sé que no es Lunes, pero vamos a aparcar el tema de la moda por este día para escribir lo mío, mi opinión y mi ser. Espero que os guste.

– Cuando uno empieza, siendo joven, a pensar en las cosas que vendrán, no suele hacerlo por mucho tiempo. Ni siquiera se le pasa por la cabeza salvo en determinados momentos que le toquen sensiblemente la fibra escondida de todo ser humano. Pero cuando eso sucede en esa tierna época, no reparamos en lo increíble de cada historia, de cada uno de nosotros.

Yo empecé a hacer cábilas muy pronto. Y más pronto aún, empecé en esto que tanto amo, casi sin consciencia de ello. Estaba haciendo lo que más me gustaba sin preocupaciones de ningún tipo, sin objeciones ni nadie que me quitara la ilusión por cualquier idiota cuestión sin importancia. Conforme avanzaba en edad y razón, eso se fue tornando en virtud y en desmesurada desvergüenza por lo establecido. Poco me importaba a mí la desfachatez, pues siempre creí haber nacido ya predispuesto a luchar contra las injusticias (cosa muy habitual, lo del no ser justos, en este loco mundo), y poco menos lo que dijeran de mi comportamiento.

Y llegó la hora de las despedidas. Unas fueron más tristes que otras. Como todo en esta vida, en ese antro de mala muerte éramos los justos y necesarios, ni más ni menos. Todos a una, iguales y diferentes. Pero con unos aprendes a llevarte mejor que con otros. Es la ley de la jungla. Eso no lo eliges tú, ni nadie, excepto la quietud del espacio y el tiempo y la coherencia de quien es capaz de arrojarse contigo al vacío por un sentimiento o una idea sin pedirte explicaciones. El azar, la causa más común, creo yo ahora, de situarte en ese momento, en ese espacio físico y conectarte con esa persona.

Y fue duro ver como tras varios años, cada cual emprendía un rumbo distinto.

Empezaba, entonces, un nuevo y duro camino en el que tenía que confirmar mi condición o ser de un rebaño al que supe que nunca pertenecía, por raza, por corazón, por cabeza y por convicción. Y esfuerzo tras esfuerzo, momento tras momento, claudiqué ante quién se lo mereció, pero nunca jamás ante quién ni siquiera lo intentó. Y año a año, llegué a cotas mayores, no sin pararme a reflexionar dónde estaba el techo, qué sería de los otros muchos que poco a poco iban cayendo cual moscas en el estrépito y el vacío de la decepción.

Y tras mucho vivir, llega la hora de pensar. He visto y he tenido la suerte de compartir mis mejores momentos con gente inigualable, y al echar la vista hacia atrás, veo lo afortunado que he sido y soy. Y ruego y rezo porque los de ahora tengan esa oportunidad de, al menos, igualar la calidad humana del antro en que yo viví muchísimas situaciones y nadie se quejó. Eran otros tiempos, se dice. Pensándolo bien, lo que cambia es la manera. El tiempo, el mismo, y la historia, ídem. Por ello, reflexiono, observo y presto atención, y quién me conoce tras los años duros y los mejores, se me acerca, sobre la cal del terreno. Me observa, me coloca una mano sobre el hombro y me dice que esto sigue, que es así. Yo lucho cada día para negar esa evidencia, pero no puedo evitar pensar qué será cuando no esté, cuando no podamos defenderlos o se pierdan en la inmensidad de la oscuridad que les acecha sin ser vista.“Vendrán otros”, me comenta con un deje de tristeza, el labio resignado y la mente intentando escapar a otra parte. “Así es cada cierto tiempo”, reafirma , rotundo.

Y al girarme, les regalo una sonrisa, miro a mis amigos, los de la muerte de convicciones segura si se quedan junto a mí, que ahí están, y es entonces cuando leen mi rostro tras la enseña de dientes: ven mi pensamiento sobre el futuro, pero saben que por dentro estoy diciendo lo que muchas veces repetí durante tantos años a quién quiso escucharme y luchar por la causa: “No importa si dentro de 5 años, 1 ó 2 meses no se acuerdan de lo que hicimos, porque lo importante es que vosotros os acordéis cuando os miréis a la cara dentro de 2 meses, 1 ó 5 años. Porque el futuro no es tan importante si no lo conseguimos construir ahora. El mañana no importa, porque hoy lo es todo. Y hoy, sois vosotros”.

Es un placer, señores, mientras dure. Y cuando termine, seguirá siendo un placer, pero esta vez mientras duró.

CONSEJO DEL DÍA:

“Deberíamos usar el pasado como trampolín, no como sofá”

(Harold McMillan dixit)

Invenciones diarias

14 Feb

Hay más días que longanizas, que dice el dicho, y siempre, en alguno de ellos y a pesar de los pesares, se celebra algo. Muchas veces, se pasa inadvertido, otras, como es el caso del 14 de Febrero de todos los años habidos y por haber, pues adquiere más relavancia.

Pero yo, por si acaso no lo habéis notado o no lo he dicho lo suficiente, os digo que a mi…poco me importa el día de hoy, sino que sigan estando las personas que quiero al lado, que tratándose de mí, no es poco.

En fin, que si sois típicos y queréis hacer un regalo (o haceros un regalo, que también vale quererse a uno mismo si estás solo), he aquí las propuestas de Zara para la nueva temporada primaveral.

 

 

CONSEJO DEL DÍA:

“El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”

(Manuel Vicent dixit)

Ir y venir

13 Feb

De nuevo nos encontramos ante otra semana (y ya van…) y hoy, primer día de ésta nueva, toca pegar palos a lo que se me ponga por delante. Son leches metafóricas, pero ya sabéis que opino que duelen igual o más que las de verdad.

En fin, que a ello vamos.

A las franquicias, que son unas mareonas del copón y unas pesadas de mil pares de narices. Te cambian las cosas de sitio cada 3 por 2, te quitan unas y ponen otras así, sin ton ni son, y no contentas con ello, no hacen lo mismo de la misma manera en un sitio que en otro. Mirad, bonitas, nos os pagamos ni asistimos a vuestros locales en busca de espectáculo (normalmente), sino en busca de la misma calidad si o si en los platos de comida, de bebida, en materiales de prendas o en lo que cojones se os ocurra, pero no en lamentaciones del estilo “no tenía que haberme pedido esto” o “me arrepiento de no haberme comprado allí esto”. Por favor, coherencia en cosas normales, que os falta, y no poca precisamente, tuercebotas maquineros.

 

– A la complicación de los colores. Yo, con 6 ó 7 colores básicos y adjetivos del rollo clarito y oscuro, me apaño. En cambio hay gente con una gama cromática más amplia que el recorrido de la muralla china a pie (y a ida y vuelta, ojo al dato). Si me parece muy bien que demostréis al mundo vuestro torrente de conocimientos sobre las tonalidad, combinaciones de miles de millones de muestras. Por favor, tened piedad de nosotros los básicos y simples,  grandes dioses y diosas:colores, gamas y demás fauna del ámbito colorístico y relleno.

A los que prometen, no cumplen y encima, se enfadan contigo. Animales de rabo largo y entrepierna corta para meterla en ella, que se llenan la boca de espuma de regocijo y buenas intenciones y palabrería absurda, para terminar no cumpliendo lo establecido y mentado y haciendo oídos sordos y negando palabras a los que una vez (o dos, tres, o incluso cuatro) confiaron en vosotros. No me caéis bien, ni me parece que seáis dignos de ser o estar en este blog, pero os lo digo claro, y más claro, el agua: pudríos en el infierno, roedores en busca del éxito sin importar cómo, cuándo y quién. Por favor, seguid así, pero alejaos de la gente que merece la pena no vaya a ser que se os pegue algo y queráis dejar de ser ratas de alcantarilla. Y eso que ellas, las ratas, seguro que tienen más dignidad que vosotros, pendejos.

A las cosas que ponen que saben/huelen a algo y luego ni se le parece. Decidme a quién no le ha pasado que va, ve una cosa que le mola, un alimento con sabor, un champú con olor a y luego, ni de coña, Begoña. Es una de las decepciones de la vida, que le vamos a hacer. Pero fastidia, bastante de hecho, y jode, más si cabe que la decepción, que te llene de ansia e ilusión y later, na’ de na’. Por favor, sinceridad al canto y ante todo, que el consumidor es lo primero y lo tenéis que fidelizar para bien, no conseguir que os haga trolleo para mal. The power es nuestro, now.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Dos son muchos; tres, multitud”

(Populacho dixit)