Volver

28 Feb

Como Almodóvar, sí. Volver a escribir a los que se empeñan en tocarnos las narices, hacernos sufrir o propiciar que nos comamos la cabeza de mala manera, nos estiremos las uñas más de lo debido o seamos más incrédulos que un ingenuo niño en plena época febril.

Ya que ayer no pude hacer mi selección natural de idiotísticas personas o acciones a las que lanzar una buena ráfaga de disparos, lo hago hoy y prometo (con conocimiento de causa) que esta semana escribiré todos los días, como antaño y no hace mucho. Y es que temas no me faltan, ya os daré un avance más tarde.

De momento, el top five. Iniciando…

A los que siempre piensan mal del resto, pero no son capaces de hacer bueno el dicho de que primero hay que mirarse el ombligo antes que ver la paja en el ojo ajeno. No pretendo ser su látigo (eso para otros con más experiencia), pero es extraño que siempre sean los mismos los que se quejan, argucien, tergiversen o critiquen cuando menos razón tienen, para desviar la atención de lo que verdaderamente importa. Que el Sol salga por las mañanas no es explicación ni argumento de peso para conseguir lo que pretendes, hombrecillos del señor. Y tratar de hacer entrar en vereda a quien tiene los huevos más pelados de lo que os pensáis, tampoco parece viable. Así que, por favor, fariseos de pura raza, iros a un rastro de fin de semana, subiros a una tarima y dar el sermón al que quiera escucharos, que allí va gente a comprar reliquias sin tanto valor. ¡Mira, como vosotros, qué casualidad…!

¡PUM!

A los interesados en intereses que al resto ya no nos interesan. ¿Habéis oído hablar de las modas, que vienen y van? Pues de momento las vuestras, de costumbres y de historias raras, han pasado y volado al País de Nunca Jamás con el amigo Peter. Y deseo que no vuelvan nunca, dicho sea de paso, porque destrozan y desolan todo lo que tocan, arrasan todo lo que intentan y deslavazan aquello cuanto imaginan. Lo peor, sin duda, es que no se rindan nunca y vuelvan a la carga una y otra vez, sin mesura ni cometido provechoso alguno. Por favor, llevaros vuestra necesidad de reconocimiento a un púlpito en la escuela primaria, vuestro egocentrismo disfrazado de buenas intenciones a un desfile de carnaval y el sentimiento de no culpabilidad al juzgado de primera instancia más cercano.

¡PUM!

 

 

A los que se disfrazan en carnaval cuando ya van disfrazados de otra cosa ever. ¡Qué manía, oye, con eso de disfrzarse en Carnaval! Si hay gente que se disfraza durante todo el año de bueno, beligerante, político ilustre, bienintencionado, crítico de fe, buena persona o de Dios, cuando son más falsos, pendencieros, historiadores de cuentos inventados, ricachones y estigmáticos, entre otras cosas variopintas, que un ejército de Atila. En realidad, reconozco que es tremendamente difícil ponerse un disfraz encima del otro, y por ello (y solamente por es), debo quitarme el sombrero, lo cual no hago porque no llevo, siéntolo mucho. Por favor, sed vosotros mismos alguna vez, para que no se os olvide al menos, que los demás ya os vemos sin el disfraz, aunque lo llevéis puesto.

¡PUM!

 

A quiénes intentan venderte la misma mierda de antes en distinta bolsa. Si, es lo que estáis pensando: así no es el refrán. Cierto. Pero como poner el mismo perro con diferente collar está ya muy visto, pues yo, innovador, lo actualizo al siglo XXI. Centrándonos ya en la crítica rabiosa y eficaz, se rumorea que son aquellos que son fans del “donde dije digo, digo diego” y no contentos, tratan de conseguir algo por cualquier medio, incluso por el vehículo de la ilusión. Y engañar a personas a través de eso, es lo más bajo del panorama, que ha transmutado a lo más alto del pódium de incipientes cosas que antes no eran así y ahora sí. Jugásteis conmigo, con muchos más, sus ilusiones. Vendéis humo muy a vuestro pesar y ahora, la traición será vuestro castigo más grande y vuestra división, el más flagrante de los desangramientos, metafóricos, eso sí. Por favor, proyectos que destilen grandeza cuando están recién nacidos están condenados a morir jóvenes y, desgraciadamente, más de bebé que de adolescente, asi que parar esto antes de que se os usba al cerebelo y os de la neura de antaño y perdáis más de lo que ya habéis perdido. A mí, entre ellos.

¡PUM!

 

A los violentos, porque son eso, LENTOS QUE NO VIO EL MUNDO A TIEMPO: de pensar, de hacer y de decir. y así estamos, dando y después, preguntando; repartiendo sin mirar a qué; insinuando culpables y defendiendo mentiras. El mundo en un adjetivo. Triste, pero de verdad. Por favor, no columpiaros y ojalá algún día os den lo que os merecéis, que no es ni más ni menos que una hostia bien dada donde más os duela. Y si dura el dolor, psicológico entiéndase, mejor, champions.

¡PUM!

 

Y por último, the bullet in the chamber:

Al escozor, que no veas lo maravilloso que es tenerlo cuando se tiene de verdad. Como el amor, vaya… Por favor, por favor, aléjate de ellos, maldito resentimiento o dolor en la entrepierna.

 

Como habéis podido comprobar, temas, desgraciadamente, este Martes reconvertido a Lunes (debo ser el único en el mundo mundial que hace eso) no me han faltado. Mañana no os perdáis la nueva conlección de H.E. by Mango. ¡Fresquita, fresquita!

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Sólo merecen la pena hacer cosas que puedan acabar muy mal”

(Paul Bowles dixit)

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