Archivo | diciembre, 2013

Uno, dos, trece…catorce.

30 Dic

Si, vuelvo a dar por saco con el blog. Si, la alusión a la conocida canción de U2 que comienza con esa cuenta inexplicable es más que evidente, pero como diría Frank Sinatra, a mi manera.Y si, hay que despedir lo que se va en breve haciendo un resumen.

Evidentemente, he de decir que he tenido muy abandonado el blog estos meses. Han sido días complicados y tiempo dubitativo, pero no os voy a pedir perdón por ello, no me arrepiento. El perdón y las lamentaciones se dan cuando se tienen que dar, y daros mierda para leer sin inspiración ni motivación no merecía la pena, no quería hacer perder el tiempo a mis seguidores.

Al grano, que no estamos para tonterías. En este post recopilamos un año (sí, uno, que se dice pronto pero tiene miga) en pensamientos y reflexiones de las que cuando piensas que pocas cosas quedan ya por ver, te llevas una gigante torta en la cara que te hace ver lo que de verdad importa. Os pido escuchéis esta canción de fondo mientras seguís leyendo.

 

 

 

 

¿Pero qué es lo que de verdad importa?

Para unos, unas cosas, para otros, otras tantas diferentes. Este año he aprendido a ver un poco más allá, me he aventurado en andanzas que ni los valientes que llenan el cementerio sé yo si tendrían el arrojo suficiente para embarcarse.

He entendido que la perfección no es una característica, es una bendición. Te permite aprender, te permite crecer como persona y en cualquier ámbito, pero tienes que estar dispuesto a luchar por la vida, por muchas veces que te haya hecho caer, y pos tus sueños, porque a veces, es lo único que te queda y no es poco. Mientras haya sueños, habrá un motor para seguir, un objetivo que conseguir, una meta a la que llegar, un motivo al que agarrarse. Hemos estado tan perdidos en lo superficial, en los problemas, en las cosas malas que nos rodeaban (tantas que es difícil, lo reconozco, no caer en esa tentación) que no vemos lo que dejamos ir y perdemos hasta ser tarde. No somos capaces de cuidar nada, de mantenerlo entre las manos tres segundos sin escurrirse por las palmas hacia abajo y escuchar antes que verlo el sonido resquebrajado de los mil pedazos en los que se convierte el asunto.

No concebimos que lo que os digo es tan de sentido común que efectivamente, es el menos común de los sentidos utilizados.Y las desgracias nunca vienen solas, que se dice. Excusas. Permití estar lamentándome más tiempo del que me gustaría, hasta que actué y tomé decisiones.

Tuve un profesor en secundaria que me marcó mucho. Siempre nos preguntaba ni nos arrepentíamos de algo. Cuando le contestaban que no, decía que éramos un poco desgraciados. La gente lo tomaba a mal. Yo incluído, siempre pensando que había que sacar el pecho e ir hacia adelante a pesar de todo. Con el tiempo he aprendido a ver lo que él mencionaba: me arrepiento de tantas cosas…y algunas, volvería a repetirlas, sin duda, para ser quién soy, son experiencias. Ahora, pasados casi diez años, sigo metiendo la pata, aunque prefiero no hacerlo y lo hago menos que antes. Y cuando estoy a tiempo, arreglo las cosas antes de que sea demasiado tarde.

Y por todo ello, digo que 2013 no ha sido un año especialmente bueno, por no decir una auténtica basura. Y no puedo cambiar miles de cosas que hice, ni las decisiones que no tomé, ni siquiera puedo lamentarme. Pero si hacer enmienda, propósito al menos, de no fallar a mis principios, los que me hicieron ser querido, ser amado y ser respetado, cambiar para mejorar mi puntualidad, mi fobia a probar lo desconocido, mis tantas otras cosas estúpidas…las no idiotas, dejádmelas, por favor.

Quiero ser feliz, nunca sabemos lo que nos queda aquí en este mundo y la vida es corta, corriendo de aquí allí sin mirar que lo que pasa alrededor posiblemente sea lo que necesitamos. Probad a poder sentir el vértigo de perder algo, de vivir en la incertidumbre, de sentiros solos en medio de un montón de gente, de acordaros de alguien cuando menos lo esperáis, echar de menos algo inesperadamente, aprender a vivir de otro modo distinto…cerrad los ojos por un momento y poneros en ese papel. ¿Da miedo, verdad?

Pues eso es al vida, circunstancias en constante dinamismo. Y he decidido que ser feliz es una actitud que se busca más que un affaire encontrado. Y luchar por ello es una obligación. Destino, camino, luz…escribimos nuestras vidas nosotros, incluso los más puristas del destino miran a ambos lados antes de cruzar. Muchas de las veces no tenemos lo que nos merecemos, pero otras no vemos que no queremos tenerlo y es por egoísmo.

Este año he sido orgulloso, poco observador a veces, humilde, despistado, loco, hiriente, luchador…tantas cosas que no me caben en el armario los disfraces. No sabía valorar el placer de una cena con amigos, de una sonrisa no forzada, de un abrazo sentido, un beso robado, una caricia oportuna, una charla antes de dormir, un domingo de descanso, un sábado libre, un gol por la escuadra, una llamada inesperada…

Y es que hay cosas que lo cambian todo. Los recuerdos son momentos que nos ayudan a saber que no perdimos, que vivimos. Podemos recogerlos y luchar por tener mejores momentos con esas personas o excusarnos en que es más fácil aislarnos y dejar pasar el tiempo. ¿Y si no tuviéramos tiempo?

En definitiva, no echaré de menos este año, después de este rollo lo tengo seguro. Pero que se quede ahí guardadito por si necesito revisarlo de ahora en adelante. No voy a permitir que cuatro numeritos de pacotilla me derrumben un sueño, ni que distancias hagan perder sentimientos ni amistades, ni que las decepciones resten ilusiones. Yo no voy a permitirlo.

Me voy a tomar la licencia de coger un párrafo que no es mío, perdonadme, y ponerlo aquí. Esa persona sé que no se molestará: “Vivimos para encontrar esas personas que nos hacen la vida más llevadera. Los errores son buenos, las victorias dulces y los recuerdos, la mejor imagen de nosotros mismos”.

Dicho esto, sed valientes, sed ambiciosos, conformaros con lo que consideréis, no lo hagáis con lo que no queráis, valorad lo que tenéis, cometed locuras, sed felices, sonreír, haced felices a los demás, luchad, luchad y volved a luchar por lo que queréis, amad, tened cerca a vuestros amigos y quedad con ellos, no maduréis del todo, no perdáis el espíritu de niño, tomad decisiones, arriesgad, volveros locos y ser cuerdos, cread recuerdos, vivid momentos, sed buena gente, no hay tanta como os hacen creer, mirad la vida desde otro prisma, es una mierda, pero es mejor vivirla bien que mal, y sobretodo, sobretodo, tened un año mejor que el anterior. Y si pensáis que no se puede, es que sois unos cobardes; si pensáis que es imposible, es que no queréis conseguirlo. No soy ningún gurú, soy una persona normal que no le da la gana irse de aquí sin serlo, que excusas hay de sobra.

Y si, soy raro. Si, soy especial, incluso diferente. Si, menuda despedida. Si, estoy loco. Y si, voy a cambiar las cosas que no me gustan y a ser cabezón si la cosa lo requiere. No me voy a ir de aquí por eso.

2013 ha muerto. Viva el 2014.

 

“Aquellas cosas por las que vivir es por las que merecería la pena morir;

aquellas por las que morir es por las que merece la pena vivir”

(Anónimo)

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