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INDIGNACIÓN

6 Mar

No soy una persona sobresaliente en nada. Soy alguien corriente, normal, cómo cualquiera de vosotros que estáis leyendo esto. Quizás, incluso, soy mucho peor y no soy nada, porque entiendo las cosas de una manera diferente a la mayoría.

De hecho, a veces no sé ni siquiera si soy una persona…pero luego me hierve la sangre y recupero la humanidad perdida gracias a millones de cosas en manda y conjunto.

A lo que quiero llegar es a ese punto que  a cada persona (más tarde o más temprano) le toca vivir y pasar por ella: el rebote de indignación.

Es llamado así porque viene derivado de un estallido de genio incontrolable que provoca un efecto similar a algunas drogas (blandas o duras, es irrelevante), el alcohol o la simple estupidez de la persona en cuestión, y que da lugar y rienda suelta a la profesión de verdades y sentimientos como puños  vía oral a lo que pille uno por delante (material o persona, lo mismo da).

Conocida la enfermedad, y teniendo presentes los síntomas, cabe decir que tengo una de esas, y visto que últimamente esto va así, me descargo con lo primero que pillo. Y ya lo hacía antes, así que volvemos al top 5 de lo que me toca las santas partes bajas situadas en mi entrepierna:

5- A las deliberadas trabas puestas en cualquier camino hacia un (o varios) objetivo/s. Que si, que los refraneros profesionales y los producefrases culturetas se frotan las manos con el asunto, pero no cuela. Y ahí entran las matemáticas para demostrar que de un punto “A” a otro “B” se tarda lo que se tarda con una simple regla de tres, y no hay obstáculo que se ponga por delante y no sea saltado cual liebre en libertad camperil. Aún y todo, lo fácil no está reñido con el esfuerzo y estoy por decirle a aquel del “caminante no hay camino, se hace camino al andar” que vaya él delante y me avise vía Twitter de los problemas que me encontraré por el sendero y así me voy planificando sin llegar tarde a la oportunidad, el momento y el lugar indicado el el tarot nocturno típico de entre programación televisiva.

 

4- A los ciegos por voluntad propia. “Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver”, decía un listillo en la historia, y qué razón tenía el compañero. Una cosa es velar por tus intereses y otra, solamente pensar en ti como centro del universo. Y eso me hincha la picazor de la zona noble de mi stándar cuerpo. Que por más gafas, lentillas u operaciones de cataratas y miopías que os hagáis, estáis condenados a no ver 6 en un burro (mejor que 3, así son más, pero aún así es múltiplo) a medio metro de distancia. Plantearse las cosas a tiempo es la única cosa seria que diré en estas líneas.

 

3- A los muros de autodefensa que se ponen las personas. Los muros separan, atormentan y defienden de cosas malas, pero un invento de siglos pasados hecho para protegerse de ataques de enemigos beligerantes y guerreros no creo que deba estar a la orden del día, que así pagamos justos por pecadores, o incluso honrados por justos y pecadores. Si lo van a hacer igualmente, que por lo menos sea algo más moderno: en vez de un muro, poneros un antivirus que es más cool. Y un consejo: meteros lo por donde amargan los pepinos, para aseguraros con el dolor que lo habéis hecho correctamente.

 

2- Al amor, que se está perdiendo su sentido en todas sus variables potenciales: a las mujeres, a los deportes, a los coches, al dinero…bueno quizás el amor a esto último esté demasiado de moda, no hay más que mirar las noticias y los casos corruptos de presunción culpable. El amor es algo más que kilométros, palabras, magreos, gastos o cualquier gilipollez que se me ocurra a estas horas intempestivas e infernales. Es saber, conocer y estar sin que nadie te lo pida. Y el que no lo vea claro, que evacue por la salida de emergencia, que para eso está. Así que, cobardes del mundo mundial, no cambiaros de equipo, ni deseéis el mal ajeno, ni queráis el coche ajeno ni la mujer inaccesible. Más vale lo malo, pesado y tocapelotas conocido que lo bueno por conocer, y conforme está la cosa, la crisis de tiempo y existencia llegará a este tema en breve. Si no, al tiempo.

 

1- A mí, por ser yo, por estar así, por sacar la metralleta del verbo y disparar a tumba abierta a lo que caiga. Y si caen inocentes, eso que se llevan, mi compañía donde ellos/as propongan quedar a cenar.  Y un consejo, chavalote, para tí mismo: nuca olvides quién eres, ni de dónde vienes ni que haces, porqué la mayoría si lo harán y serás otro más en su colección de trofeos, solo que serás el mejor. Y eso que te llevas, máquina.

 

FRASE DEL DÍA:

“Lo que sabemos es poco. Lo que no sabemos es inmenso.”

(Laplace dixit)

Todos saben curar heridas

11 May

No pretendo volver a la senda de la regularidad del blog con una ristra de estúpideces (im)propias de mí, ni aburriros con vicisitudes técnicas y espartanas de por qué (Mourinho dixit) he estado un poco desaparecido. Que también sé que no me habéis echado muito de menos, pero oye, que yo a vosotros sí.

En fin, que he tratado de no hacer lo anteriormente dicho, pero creo que finalmente me ha salido un ¿monólogo? de esos que os te inflas a reír o te hinchas a llorar, de la risa, por supuesto, donde va a parar. Vamos al lío…

La vida, en sí misma, es una auténtica contradicción y una cochambrera de sufrimientos. Sin ir más lejos, el otro día me hice una herida de esas que trastocan los planes de un sábado noche: dormir. No era la típica que te raspas y ya está, no; era de esas que se te colocan en el lateral de tu muslo de pollo supuran y supuran como si hubieras bebido 200 litros de agua y encima, lo hace de una manera que parece anís, destilado y todo oigan, pero además del mono, véase de donde procede. El agua y el jabón han sido el preámbulo y primera de las soluciones que me esperan.

Total, que tras el adusto y descompuesto careto de la jefa de la casa al verlo, yo pronostico que esa noche va a ser larga y dolorosa, más que un rato sin comer, y aguanto lo posible. Pero es inevitable. Llega la hora de moverse. bueno, espectacular lo que sucedió tras meterme en la cama: sábanas que me perseguían pegadas a la herida dichosa constantemente, vueltas de una lado para otro, tanatas que parecía que cocinaba una tortilla, destaparse, pasar frío, y en un momento dado, ya en el súmmum máximo del delirio, en el único momento en el que perdí la concentración del objetivo…¡Pam! Me giro hacia el lado que no debía y reacciono tarde para comprenderlo.

Mañana siguiente. Ni cremas cicatrizantes, ni gasas protectoras, ni kilómetros de esparadrapo hacen que eso siga produciendo alcohol del rancio. Llega la noche y mismo procedimiento. Y es a partir de ese día cuando acepto mi derrota y que yo solo no podré con ella. Y yo, que estoy a la última y soy solidario, pido ayuda.

Unos me dicen que mejor al aire libre, otros que me ponga gasas con crema incorporada, lo más osados, que hay una crema en el mercado que te la cura en visto y no visto. Lo compro, lo pruebo todo, lo acuno y lo hago mecer todo. Y como buen español de pura cepa, de eso que está arraigado en la mente a fuego, pienso, “Leches, esto mejora a paso de hormiga… ¿y si pruebo a ponerme todas las cosas a la vez?”

Y oye, mano de santo. Total una vez tenido todos los mejunges, que más da el orden…Y para cuando ya era todo alegría y felicidad, me la vuelvo a abrir. toma ya, campeón. Y vuelta a empezar…y ya cuando me iba un avispado me la ve y me dice:

-Uy, eso tiene mala pinta. Limpiátela con agua y jabón, ponte mercromina, Betadine, dejátela al aire porque eso que te hace la crema no es costra natural  y por eso se te ha abierto. A mí me funciona así…

El fin de todo esto es que, señores, igual que me sucede con el trabajo, con el dinero y con el mando del aire acondicionado, yo aún sigo buscándola. La solución que em vaya bien, digo.

¡Un saludo, amigos!

 

 

CONSEJO DEL DÍA

“El futuro de las cosas está en el pasado”

(Parafraseando a Ángel Cappa)

Raíces

26 Mar

Lunes. Crítica. Mal día para haberse levantado si te sientes aludido en los siguientes párrafos, campeón. Si no es así, al menos te reirás, que no es poco y a mi me vale por un millón.

Al lío que lo bueno, si breve, dos veces buenos es. El top five de esta semana:

A los que aburren hasta a las ovejas con más paciencia que un santo. He visto oratorias y discursos más beligerantes y tremebundos entre animales sin capacidad de hablar. De tanto decir lo mismo, las palabras ya no suenan igual, discurren igual y penetran sin vaselina igual para intentar joder al tonto de turno. Que no señores y señoras, que ya no convencen ni al apuntador al que pagan, que el pobre lo hace porque no le queda más remedio y le irá al vida en ello. Por favor, un remiendo a personas con coeficiente tan pequeño que una pulga les pueda ganar y que hacen de Moisés abriendo aguas y dando sermones y terminan empapados de otras cosas menos líquidas que el agua.

¡PUM!

 

–  A lo que no tienen sangre para hacer las cosas que hay que hacer. La receta es la siguiente (para que veáis que se puede probar): se detecta/establece/plantea el objetivo; se motiva uno para realizarlo; coge y mueve un pie, luego el otro y así de manera sucesiva; lo mismo con el resto de partes del cuerpo; se ponen ganas, coraje y huevos (sin batir a poder ser, y frescos, imprescindible) y por último, se hace el asunto. ¿Fácil, verdad? Pues, por favor, dejad de leer y empezar a practicar. Que si algún vampiro levantara la cabeza pensaría que hay crisis hasta en eso…

¡PUM!

A los que deciden quitar series buenísimas y dejar las malas(barra) pésimas. Y qué verdad eso de que mala hierba nunca muere. Y qué mentira lo de que es el espectador el que decide. Más que nada porque a mí nunca me han preguntado si quería seguir con la parrilla actual, pero bueno. Pero estoy convencido de que en algún momento a ellos les harán lo mismo y sabrán lo que vale un peine, sobretodo si aún no son calvos. Por favor, solo deseo que se os corte la luz en el último episodio de vuestra serie favorita y ya no os la podáis descargar, muahahahaha (risa maligna, poner énfasis).

¡PUM!

 

A los agoreros del mundo mundial. Sois más pesimistas que la afición del Barça, entre los que me encuentro. Y yo soy de los positivos que aún quedan. Pero mi no entender que cuando el vaso está medio vacío se vea así y cuando está casi rebosante, como si no lo estuviera. Es el tipo de cosas que a mí, como persona, me toca las bowlings (era para no decir huevos, pelotas o cojones…ooops, lo dije) y me perturba hasta el punto de preguntarme qué hay que hacer para sacarlos del victimismo generalizado en el que se hallan. Por favor, un poquito de confianza en las cosas, personas y demás varietés del ecosistema humano.

 

¡PUM!

 

Al tipo que cuece estas líneas por ser más ácido que un chicle de manzana verde caducado y más incontrolable, incorregible y metebromasmalas del espacio-tiempo actual, pasado y futuro. Que siempre actualiza con el blog cada dos por tres, que pesado, que pesado, que si ahora moda, que si ahora el rey del mundo con las críticas que si ahora el fútbol…“jodío” fútbol que diría mi abuela. Total que eso, un cansino de aúpa y que hace historia. Por favor, que alguien le diga algo, rápido y urgentemente, antes de que sea demasiado tarde.*

*PD: Si, parece que se me va la chapa, y es correcto, pero de vez en cuando conviene hacer autocrítica, que es el primer camino para poder hacer crítica 😉

CONSEJO DEL DÍA:

“Dejemos las conclusiones para los imbéciles”

(Pío Baroja dixit)

Pang, pang

12 Mar

Feliz Lunes, cargado de emocionantes historias, retornos forzosos a la rutina mísera y recuerdos agradables del fin de semana. Vuelve la normalidad al blog para actualizar con lo que toca el primer día de la semana española (los ingleses son raros y empiezan el Domingo…)

 

Dicho esto, y tras la inundación de #FF en Twitter el Viernes, no voy a teneros más en vilo para saber qué temas voy a hacer retozarse en el suelo del imaginario colectivo. Dejad de soñar, que acabo de llegar para haceros risa.

El top five of this week is:

 

A los líos que se hace la gente per se. Yo entiendo que uno nace ya hecho un lío con el cordón umbilical, que de pequeño confunde cosas por la falta de entendimiento y cree lo que no es, incluso comprendo que de adolescente con eso de las hormonas y el enamoramiento uno esté más confundido que la noche. Pero llega un momento que si te lías, ya es por ti solito, y eso no mola para el resto porque es lo que vulgarmente viene siendo tocar las narices. Por favor, si queréis hacer eso, si queréis converiros en una bobina de hilo, iros al monte y hacerlo sin nadie alrededor, donde los únicos seáis vosotros y así se os quiten las ganas de meter, malmeter y consignar a otros en vuestros asuntos de faldas y líos.

 

A bajar los brazos cuando no toca. Si algo es más cierto que el hecho de que yo esté escribiendo estas líneas ahora es que hay gente que no lucha, no se sobrepone al fallo, al error y por ello se conforma con quedarse ahí. Lo sufrí en mis carnes el otro día y tuve que adaptarme al asunto, con lo que ello conllevaba. Y no entiendo que haya personas que no lo intenten siquiera. Por favor, no hagáis cosas de las que luego tengáis que arrepentiros.

 

A los dueños absolutos de todas las vidas menos de las suyas propias. Es de buen patriota meterse en vidas ajenas, organizarlas y descuajeringarlas de forma posterior como quien ve llover, pero que luego no es capaz de ver en al suya propia un atisbo de humanidad, provecho, felicidad o plenitud y por ello gusta de mover los hilos ajenos  en vez de los mecanismos propios. Por favor, tenemos órganos, músculos y huesos con más vida propia en nuestro fuero interno, bajo la piel, de la que vosotros o vosotras tenéis y por eso perdéis tiempo en gente que, como yo, es menos irrelevante que un mosquito, por lo que solicito muy amablemente que dejéis de picarme que para eso ya estoy yo, machotes sin pelo en pecho, sin trn inferior y de estructura considerablemente absurda.

 

Al circo mediático, que un día le crecerán los enanos, si no lo ha hecho ya. Crear cierto clima alrededor de temas que son poco dados a ello y tratar de que eso se convierta en noticiones es burdo, feo y tontuno. Y no me quiero poner exquisito que si no, reviento a más de 20 insultos ácidos por minuto. Y no quiero que me conozco…Por favor, cochinas cosas que os interesan, a los medios más idiotizantes del género universo, os propongo que digáis lo que hay y cómo lo hay sin más agrandamientos de pensamiento y pene para algunos láceos de la vida, y engrosamiento de labios altos y bajos para otras. Así nos va, y ya me había empezado yo a calentar el hocico diciendo cosas…

 

Al tonto del pueblo, del de cada uno por supuesto, aunque con la crisis esta pasa como con los millonarios que lo son más. Los tontos de pueblo igual, cuanta mayor gravedad de la crisis, mayor cantidad de tontos del pueblo, en una operación matemática proporcional, y eso que yo nunca he sido de números y me he percatado de ello. Por favor, o acaba la crisis, o acabo yo conmigo mismo por no ver el aumento, que a este paso seremos país de parados y de tontos, si no es que lo somos ya…

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Uno sólo compite contra sí mismo”

(Paavo Nurmi dixit)

Aquí te pillo, aquí te mato

6 Mar

Y con ese refrán tan español, tan acertado y tan todo, iniciamos semana nueva tras un fin de semana más (o menos, como se quiera ver). Hoy toca acidez y corrosividad en las puntaditas que voy a ir dejando.

Espero que no os resulte embarazoso, y para los aludidos o que se lo sientan, una sola cosa: tenéis un problema, dos si os ponéis tontos, pero hacéroslo mirar. Y es que ya sabéis que conmigo, el aquí te pillo, aquí te mato no se suele cumplir, soy difícil de matar.

En fin, sin más dilación, el top five:

A la gente indecisa, no hay nada peor que eso, creo. Que a todas tus preguntas y sugerencias les sigan las palabras “no sé…” o “me da igual” es tal que una patada en los cataplines sin inmutarse lo más mínimo el receptor. Peor: es como hablar con alguien y sentirte que hay columnas con más conversación. Si pregunto, soy tan idiota que espero obtener respuesta, uno de mis mayores defectos parece ser. Y si hago una pregunta, señores y señoritas, si es retórica se nota, y si no lo es, pues hago esa question porque yo no sé lo que puede apeteceros o no. Por favor, decidir no es una cuestión de vida o muerte, no os lo toméis así o moriréis varias veces más de las que tenéis pensadas. Y aparte, el castigo supremo que os imponga yo, machotes.

A los que son mayores para unas cosas y para otras no. Si la cagas, te fastidias y lo asumes. Si fallas, ajo y agua, y te toca arreglarlo. Si te equivocas, a luchar, remar y solucionarlo. Y poco más hay que hacer o decir, pero el tener una edad para hacer esto, lo otro y practicar el arte de para esto sí y para esto no, es el discurso más hedonista, cínico, tedioso y egocéntrico jamás practicado. Excusas hay de sobra; malas, a rabiar y muchas más. Pero desde luego, tener esa jeta es como para estar orgullosos. Por favor, menos dobles discursos e hipocresías, que estáis en una etapa de la vida que ya no os valen ni os sirven.

 

A los machotes de pecho henchido y boca larga, pero desgraciadamente para ellos, de cerebro pequeño. Desde políticos hasta ciudadanos de a pie, pasando por directivos de grandes empresas y clubes deportivos, llegando a todo el que quiera abrazar la fe ciega de la ingenuidad de creer que la condición humana es rematadamente malintencionada no queriendo. Siempre hay cosas dfícles y fáciles, por eso sabemos de la diferencia del bien y del mal. Y de ahí, también deducimos que a uno de los caminos cuesta más llegar que al otro. Diciendo barbaridades, siendo el centro de atención cuando no te toca y escupiendo mierda sin argumentación, lo cercano y lo rayano es el camino de la indolencia y el sinsentido. Por favor, en vez de esforzaros en parecer corderitos buenos y víctimas de otros, luchad por convertiros en algo digno de provecho y en sacar adelante lo vuestro sin perder ni un ápice de señorío ni de estupidez.

A los que se conforman con lo establecido. Todos servimos para algo, aunque aún no lo sepamos. Todos no podemos ser lo más inteligentes, ni los más trabajadores, ni los más eruditos, pero también se necesitan pensadores de calle, ilustrados de la vida y obreros de ilusiones y sentimientos. Sin ellos tampoco seríamos nada. Cada uno tiene su algo especial, y de recibo es encontrarlo, normalmente cuando menos lo esperas. Por favor, dejad el tedio y el desinterés, el victimismo y la incredulidad aficionada para otros. Sois el hoy y el ahora, y con lo que está cayendo, servir de inspiración y paraguas para otros no estaría de más.

A los acólitos y seguidores de la corriente establecida en los mass media. Ser uno más es fácil, compañeros. Ser nadie, más fácil aún. Querer ser alguien propio, es una fortuna. Conseguirlo, el tesoro que deberías buscar en caso de incendio. Cada uno piensa una cosa, y es sencillo dejarse llevar por el curso de los acontecimientos. Por favor, coherencia, sentido común y altas dosis de locura es la receta médica para curarse en salud de lo que sacude las mentes de los congéneres del género suicida que es la humanidad.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“¿Rezas porque crees o crees porque rezas?”

(escuchado on the radio)

Volver

28 Feb

Como Almodóvar, sí. Volver a escribir a los que se empeñan en tocarnos las narices, hacernos sufrir o propiciar que nos comamos la cabeza de mala manera, nos estiremos las uñas más de lo debido o seamos más incrédulos que un ingenuo niño en plena época febril.

Ya que ayer no pude hacer mi selección natural de idiotísticas personas o acciones a las que lanzar una buena ráfaga de disparos, lo hago hoy y prometo (con conocimiento de causa) que esta semana escribiré todos los días, como antaño y no hace mucho. Y es que temas no me faltan, ya os daré un avance más tarde.

De momento, el top five. Iniciando…

A los que siempre piensan mal del resto, pero no son capaces de hacer bueno el dicho de que primero hay que mirarse el ombligo antes que ver la paja en el ojo ajeno. No pretendo ser su látigo (eso para otros con más experiencia), pero es extraño que siempre sean los mismos los que se quejan, argucien, tergiversen o critiquen cuando menos razón tienen, para desviar la atención de lo que verdaderamente importa. Que el Sol salga por las mañanas no es explicación ni argumento de peso para conseguir lo que pretendes, hombrecillos del señor. Y tratar de hacer entrar en vereda a quien tiene los huevos más pelados de lo que os pensáis, tampoco parece viable. Así que, por favor, fariseos de pura raza, iros a un rastro de fin de semana, subiros a una tarima y dar el sermón al que quiera escucharos, que allí va gente a comprar reliquias sin tanto valor. ¡Mira, como vosotros, qué casualidad…!

¡PUM!

A los interesados en intereses que al resto ya no nos interesan. ¿Habéis oído hablar de las modas, que vienen y van? Pues de momento las vuestras, de costumbres y de historias raras, han pasado y volado al País de Nunca Jamás con el amigo Peter. Y deseo que no vuelvan nunca, dicho sea de paso, porque destrozan y desolan todo lo que tocan, arrasan todo lo que intentan y deslavazan aquello cuanto imaginan. Lo peor, sin duda, es que no se rindan nunca y vuelvan a la carga una y otra vez, sin mesura ni cometido provechoso alguno. Por favor, llevaros vuestra necesidad de reconocimiento a un púlpito en la escuela primaria, vuestro egocentrismo disfrazado de buenas intenciones a un desfile de carnaval y el sentimiento de no culpabilidad al juzgado de primera instancia más cercano.

¡PUM!

 

 

A los que se disfrazan en carnaval cuando ya van disfrazados de otra cosa ever. ¡Qué manía, oye, con eso de disfrzarse en Carnaval! Si hay gente que se disfraza durante todo el año de bueno, beligerante, político ilustre, bienintencionado, crítico de fe, buena persona o de Dios, cuando son más falsos, pendencieros, historiadores de cuentos inventados, ricachones y estigmáticos, entre otras cosas variopintas, que un ejército de Atila. En realidad, reconozco que es tremendamente difícil ponerse un disfraz encima del otro, y por ello (y solamente por es), debo quitarme el sombrero, lo cual no hago porque no llevo, siéntolo mucho. Por favor, sed vosotros mismos alguna vez, para que no se os olvide al menos, que los demás ya os vemos sin el disfraz, aunque lo llevéis puesto.

¡PUM!

 

A quiénes intentan venderte la misma mierda de antes en distinta bolsa. Si, es lo que estáis pensando: así no es el refrán. Cierto. Pero como poner el mismo perro con diferente collar está ya muy visto, pues yo, innovador, lo actualizo al siglo XXI. Centrándonos ya en la crítica rabiosa y eficaz, se rumorea que son aquellos que son fans del “donde dije digo, digo diego” y no contentos, tratan de conseguir algo por cualquier medio, incluso por el vehículo de la ilusión. Y engañar a personas a través de eso, es lo más bajo del panorama, que ha transmutado a lo más alto del pódium de incipientes cosas que antes no eran así y ahora sí. Jugásteis conmigo, con muchos más, sus ilusiones. Vendéis humo muy a vuestro pesar y ahora, la traición será vuestro castigo más grande y vuestra división, el más flagrante de los desangramientos, metafóricos, eso sí. Por favor, proyectos que destilen grandeza cuando están recién nacidos están condenados a morir jóvenes y, desgraciadamente, más de bebé que de adolescente, asi que parar esto antes de que se os usba al cerebelo y os de la neura de antaño y perdáis más de lo que ya habéis perdido. A mí, entre ellos.

¡PUM!

 

A los violentos, porque son eso, LENTOS QUE NO VIO EL MUNDO A TIEMPO: de pensar, de hacer y de decir. y así estamos, dando y después, preguntando; repartiendo sin mirar a qué; insinuando culpables y defendiendo mentiras. El mundo en un adjetivo. Triste, pero de verdad. Por favor, no columpiaros y ojalá algún día os den lo que os merecéis, que no es ni más ni menos que una hostia bien dada donde más os duela. Y si dura el dolor, psicológico entiéndase, mejor, champions.

¡PUM!

 

Y por último, the bullet in the chamber:

Al escozor, que no veas lo maravilloso que es tenerlo cuando se tiene de verdad. Como el amor, vaya… Por favor, por favor, aléjate de ellos, maldito resentimiento o dolor en la entrepierna.

 

Como habéis podido comprobar, temas, desgraciadamente, este Martes reconvertido a Lunes (debo ser el único en el mundo mundial que hace eso) no me han faltado. Mañana no os perdáis la nueva conlección de H.E. by Mango. ¡Fresquita, fresquita!

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Sólo merecen la pena hacer cosas que puedan acabar muy mal”

(Paul Bowles dixit)

Ir y venir

13 Feb

De nuevo nos encontramos ante otra semana (y ya van…) y hoy, primer día de ésta nueva, toca pegar palos a lo que se me ponga por delante. Son leches metafóricas, pero ya sabéis que opino que duelen igual o más que las de verdad.

En fin, que a ello vamos.

A las franquicias, que son unas mareonas del copón y unas pesadas de mil pares de narices. Te cambian las cosas de sitio cada 3 por 2, te quitan unas y ponen otras así, sin ton ni son, y no contentas con ello, no hacen lo mismo de la misma manera en un sitio que en otro. Mirad, bonitas, nos os pagamos ni asistimos a vuestros locales en busca de espectáculo (normalmente), sino en busca de la misma calidad si o si en los platos de comida, de bebida, en materiales de prendas o en lo que cojones se os ocurra, pero no en lamentaciones del estilo “no tenía que haberme pedido esto” o “me arrepiento de no haberme comprado allí esto”. Por favor, coherencia en cosas normales, que os falta, y no poca precisamente, tuercebotas maquineros.

 

– A la complicación de los colores. Yo, con 6 ó 7 colores básicos y adjetivos del rollo clarito y oscuro, me apaño. En cambio hay gente con una gama cromática más amplia que el recorrido de la muralla china a pie (y a ida y vuelta, ojo al dato). Si me parece muy bien que demostréis al mundo vuestro torrente de conocimientos sobre las tonalidad, combinaciones de miles de millones de muestras. Por favor, tened piedad de nosotros los básicos y simples,  grandes dioses y diosas:colores, gamas y demás fauna del ámbito colorístico y relleno.

A los que prometen, no cumplen y encima, se enfadan contigo. Animales de rabo largo y entrepierna corta para meterla en ella, que se llenan la boca de espuma de regocijo y buenas intenciones y palabrería absurda, para terminar no cumpliendo lo establecido y mentado y haciendo oídos sordos y negando palabras a los que una vez (o dos, tres, o incluso cuatro) confiaron en vosotros. No me caéis bien, ni me parece que seáis dignos de ser o estar en este blog, pero os lo digo claro, y más claro, el agua: pudríos en el infierno, roedores en busca del éxito sin importar cómo, cuándo y quién. Por favor, seguid así, pero alejaos de la gente que merece la pena no vaya a ser que se os pegue algo y queráis dejar de ser ratas de alcantarilla. Y eso que ellas, las ratas, seguro que tienen más dignidad que vosotros, pendejos.

A las cosas que ponen que saben/huelen a algo y luego ni se le parece. Decidme a quién no le ha pasado que va, ve una cosa que le mola, un alimento con sabor, un champú con olor a y luego, ni de coña, Begoña. Es una de las decepciones de la vida, que le vamos a hacer. Pero fastidia, bastante de hecho, y jode, más si cabe que la decepción, que te llene de ansia e ilusión y later, na’ de na’. Por favor, sinceridad al canto y ante todo, que el consumidor es lo primero y lo tenéis que fidelizar para bien, no conseguir que os haga trolleo para mal. The power es nuestro, now.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Dos son muchos; tres, multitud”

(Populacho dixit)