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Uno, dos, trece…catorce.

30 Dic

Si, vuelvo a dar por saco con el blog. Si, la alusión a la conocida canción de U2 que comienza con esa cuenta inexplicable es más que evidente, pero como diría Frank Sinatra, a mi manera.Y si, hay que despedir lo que se va en breve haciendo un resumen.

Evidentemente, he de decir que he tenido muy abandonado el blog estos meses. Han sido días complicados y tiempo dubitativo, pero no os voy a pedir perdón por ello, no me arrepiento. El perdón y las lamentaciones se dan cuando se tienen que dar, y daros mierda para leer sin inspiración ni motivación no merecía la pena, no quería hacer perder el tiempo a mis seguidores.

Al grano, que no estamos para tonterías. En este post recopilamos un año (sí, uno, que se dice pronto pero tiene miga) en pensamientos y reflexiones de las que cuando piensas que pocas cosas quedan ya por ver, te llevas una gigante torta en la cara que te hace ver lo que de verdad importa. Os pido escuchéis esta canción de fondo mientras seguís leyendo.

 

 

 

 

¿Pero qué es lo que de verdad importa?

Para unos, unas cosas, para otros, otras tantas diferentes. Este año he aprendido a ver un poco más allá, me he aventurado en andanzas que ni los valientes que llenan el cementerio sé yo si tendrían el arrojo suficiente para embarcarse.

He entendido que la perfección no es una característica, es una bendición. Te permite aprender, te permite crecer como persona y en cualquier ámbito, pero tienes que estar dispuesto a luchar por la vida, por muchas veces que te haya hecho caer, y pos tus sueños, porque a veces, es lo único que te queda y no es poco. Mientras haya sueños, habrá un motor para seguir, un objetivo que conseguir, una meta a la que llegar, un motivo al que agarrarse. Hemos estado tan perdidos en lo superficial, en los problemas, en las cosas malas que nos rodeaban (tantas que es difícil, lo reconozco, no caer en esa tentación) que no vemos lo que dejamos ir y perdemos hasta ser tarde. No somos capaces de cuidar nada, de mantenerlo entre las manos tres segundos sin escurrirse por las palmas hacia abajo y escuchar antes que verlo el sonido resquebrajado de los mil pedazos en los que se convierte el asunto.

No concebimos que lo que os digo es tan de sentido común que efectivamente, es el menos común de los sentidos utilizados.Y las desgracias nunca vienen solas, que se dice. Excusas. Permití estar lamentándome más tiempo del que me gustaría, hasta que actué y tomé decisiones.

Tuve un profesor en secundaria que me marcó mucho. Siempre nos preguntaba ni nos arrepentíamos de algo. Cuando le contestaban que no, decía que éramos un poco desgraciados. La gente lo tomaba a mal. Yo incluído, siempre pensando que había que sacar el pecho e ir hacia adelante a pesar de todo. Con el tiempo he aprendido a ver lo que él mencionaba: me arrepiento de tantas cosas…y algunas, volvería a repetirlas, sin duda, para ser quién soy, son experiencias. Ahora, pasados casi diez años, sigo metiendo la pata, aunque prefiero no hacerlo y lo hago menos que antes. Y cuando estoy a tiempo, arreglo las cosas antes de que sea demasiado tarde.

Y por todo ello, digo que 2013 no ha sido un año especialmente bueno, por no decir una auténtica basura. Y no puedo cambiar miles de cosas que hice, ni las decisiones que no tomé, ni siquiera puedo lamentarme. Pero si hacer enmienda, propósito al menos, de no fallar a mis principios, los que me hicieron ser querido, ser amado y ser respetado, cambiar para mejorar mi puntualidad, mi fobia a probar lo desconocido, mis tantas otras cosas estúpidas…las no idiotas, dejádmelas, por favor.

Quiero ser feliz, nunca sabemos lo que nos queda aquí en este mundo y la vida es corta, corriendo de aquí allí sin mirar que lo que pasa alrededor posiblemente sea lo que necesitamos. Probad a poder sentir el vértigo de perder algo, de vivir en la incertidumbre, de sentiros solos en medio de un montón de gente, de acordaros de alguien cuando menos lo esperáis, echar de menos algo inesperadamente, aprender a vivir de otro modo distinto…cerrad los ojos por un momento y poneros en ese papel. ¿Da miedo, verdad?

Pues eso es al vida, circunstancias en constante dinamismo. Y he decidido que ser feliz es una actitud que se busca más que un affaire encontrado. Y luchar por ello es una obligación. Destino, camino, luz…escribimos nuestras vidas nosotros, incluso los más puristas del destino miran a ambos lados antes de cruzar. Muchas de las veces no tenemos lo que nos merecemos, pero otras no vemos que no queremos tenerlo y es por egoísmo.

Este año he sido orgulloso, poco observador a veces, humilde, despistado, loco, hiriente, luchador…tantas cosas que no me caben en el armario los disfraces. No sabía valorar el placer de una cena con amigos, de una sonrisa no forzada, de un abrazo sentido, un beso robado, una caricia oportuna, una charla antes de dormir, un domingo de descanso, un sábado libre, un gol por la escuadra, una llamada inesperada…

Y es que hay cosas que lo cambian todo. Los recuerdos son momentos que nos ayudan a saber que no perdimos, que vivimos. Podemos recogerlos y luchar por tener mejores momentos con esas personas o excusarnos en que es más fácil aislarnos y dejar pasar el tiempo. ¿Y si no tuviéramos tiempo?

En definitiva, no echaré de menos este año, después de este rollo lo tengo seguro. Pero que se quede ahí guardadito por si necesito revisarlo de ahora en adelante. No voy a permitir que cuatro numeritos de pacotilla me derrumben un sueño, ni que distancias hagan perder sentimientos ni amistades, ni que las decepciones resten ilusiones. Yo no voy a permitirlo.

Me voy a tomar la licencia de coger un párrafo que no es mío, perdonadme, y ponerlo aquí. Esa persona sé que no se molestará: “Vivimos para encontrar esas personas que nos hacen la vida más llevadera. Los errores son buenos, las victorias dulces y los recuerdos, la mejor imagen de nosotros mismos”.

Dicho esto, sed valientes, sed ambiciosos, conformaros con lo que consideréis, no lo hagáis con lo que no queráis, valorad lo que tenéis, cometed locuras, sed felices, sonreír, haced felices a los demás, luchad, luchad y volved a luchar por lo que queréis, amad, tened cerca a vuestros amigos y quedad con ellos, no maduréis del todo, no perdáis el espíritu de niño, tomad decisiones, arriesgad, volveros locos y ser cuerdos, cread recuerdos, vivid momentos, sed buena gente, no hay tanta como os hacen creer, mirad la vida desde otro prisma, es una mierda, pero es mejor vivirla bien que mal, y sobretodo, sobretodo, tened un año mejor que el anterior. Y si pensáis que no se puede, es que sois unos cobardes; si pensáis que es imposible, es que no queréis conseguirlo. No soy ningún gurú, soy una persona normal que no le da la gana irse de aquí sin serlo, que excusas hay de sobra.

Y si, soy raro. Si, soy especial, incluso diferente. Si, menuda despedida. Si, estoy loco. Y si, voy a cambiar las cosas que no me gustan y a ser cabezón si la cosa lo requiere. No me voy a ir de aquí por eso.

2013 ha muerto. Viva el 2014.

 

“Aquellas cosas por las que vivir es por las que merecería la pena morir;

aquellas por las que morir es por las que merece la pena vivir”

(Anónimo)

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Sorry for party rockin’

9 Abr

Y es que han sido unos días y una semana y media jodidamente intensa. Tanto como para no haber actualizado y perdido la comba del blog. Y por eso, y simple y llanamente por eso, os pido perdón.

Y os contaré las cosas que han sucedido y el por qué de todo este rollo.

En fin, que os dejo con un poema que en los momentos difíciles ayuda bastante.

 

Aprovecha el día.

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz,

sin haber alimentado tus sueños.

 

No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el

derecho de expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario…

 

No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al

mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.

 

Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra

propia historia.

 

No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el

hombre.

 

No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un

silencio espantoso. No te resignes, huye…

 

No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados.

No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la

vida en un infierno.

 

Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin

miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte.

 

No permitas que la vida pase, sin que tú la vivas…

 

Walt Whitman.

Raíces

26 Mar

Lunes. Crítica. Mal día para haberse levantado si te sientes aludido en los siguientes párrafos, campeón. Si no es así, al menos te reirás, que no es poco y a mi me vale por un millón.

Al lío que lo bueno, si breve, dos veces buenos es. El top five de esta semana:

A los que aburren hasta a las ovejas con más paciencia que un santo. He visto oratorias y discursos más beligerantes y tremebundos entre animales sin capacidad de hablar. De tanto decir lo mismo, las palabras ya no suenan igual, discurren igual y penetran sin vaselina igual para intentar joder al tonto de turno. Que no señores y señoras, que ya no convencen ni al apuntador al que pagan, que el pobre lo hace porque no le queda más remedio y le irá al vida en ello. Por favor, un remiendo a personas con coeficiente tan pequeño que una pulga les pueda ganar y que hacen de Moisés abriendo aguas y dando sermones y terminan empapados de otras cosas menos líquidas que el agua.

¡PUM!

 

–  A lo que no tienen sangre para hacer las cosas que hay que hacer. La receta es la siguiente (para que veáis que se puede probar): se detecta/establece/plantea el objetivo; se motiva uno para realizarlo; coge y mueve un pie, luego el otro y así de manera sucesiva; lo mismo con el resto de partes del cuerpo; se ponen ganas, coraje y huevos (sin batir a poder ser, y frescos, imprescindible) y por último, se hace el asunto. ¿Fácil, verdad? Pues, por favor, dejad de leer y empezar a practicar. Que si algún vampiro levantara la cabeza pensaría que hay crisis hasta en eso…

¡PUM!

A los que deciden quitar series buenísimas y dejar las malas(barra) pésimas. Y qué verdad eso de que mala hierba nunca muere. Y qué mentira lo de que es el espectador el que decide. Más que nada porque a mí nunca me han preguntado si quería seguir con la parrilla actual, pero bueno. Pero estoy convencido de que en algún momento a ellos les harán lo mismo y sabrán lo que vale un peine, sobretodo si aún no son calvos. Por favor, solo deseo que se os corte la luz en el último episodio de vuestra serie favorita y ya no os la podáis descargar, muahahahaha (risa maligna, poner énfasis).

¡PUM!

 

A los agoreros del mundo mundial. Sois más pesimistas que la afición del Barça, entre los que me encuentro. Y yo soy de los positivos que aún quedan. Pero mi no entender que cuando el vaso está medio vacío se vea así y cuando está casi rebosante, como si no lo estuviera. Es el tipo de cosas que a mí, como persona, me toca las bowlings (era para no decir huevos, pelotas o cojones…ooops, lo dije) y me perturba hasta el punto de preguntarme qué hay que hacer para sacarlos del victimismo generalizado en el que se hallan. Por favor, un poquito de confianza en las cosas, personas y demás varietés del ecosistema humano.

 

¡PUM!

 

Al tipo que cuece estas líneas por ser más ácido que un chicle de manzana verde caducado y más incontrolable, incorregible y metebromasmalas del espacio-tiempo actual, pasado y futuro. Que siempre actualiza con el blog cada dos por tres, que pesado, que pesado, que si ahora moda, que si ahora el rey del mundo con las críticas que si ahora el fútbol…“jodío” fútbol que diría mi abuela. Total que eso, un cansino de aúpa y que hace historia. Por favor, que alguien le diga algo, rápido y urgentemente, antes de que sea demasiado tarde.*

*PD: Si, parece que se me va la chapa, y es correcto, pero de vez en cuando conviene hacer autocrítica, que es el primer camino para poder hacer crítica 😉

CONSEJO DEL DÍA:

“Dejemos las conclusiones para los imbéciles”

(Pío Baroja dixit)

Pang, pang

12 Mar

Feliz Lunes, cargado de emocionantes historias, retornos forzosos a la rutina mísera y recuerdos agradables del fin de semana. Vuelve la normalidad al blog para actualizar con lo que toca el primer día de la semana española (los ingleses son raros y empiezan el Domingo…)

 

Dicho esto, y tras la inundación de #FF en Twitter el Viernes, no voy a teneros más en vilo para saber qué temas voy a hacer retozarse en el suelo del imaginario colectivo. Dejad de soñar, que acabo de llegar para haceros risa.

El top five of this week is:

 

A los líos que se hace la gente per se. Yo entiendo que uno nace ya hecho un lío con el cordón umbilical, que de pequeño confunde cosas por la falta de entendimiento y cree lo que no es, incluso comprendo que de adolescente con eso de las hormonas y el enamoramiento uno esté más confundido que la noche. Pero llega un momento que si te lías, ya es por ti solito, y eso no mola para el resto porque es lo que vulgarmente viene siendo tocar las narices. Por favor, si queréis hacer eso, si queréis converiros en una bobina de hilo, iros al monte y hacerlo sin nadie alrededor, donde los únicos seáis vosotros y así se os quiten las ganas de meter, malmeter y consignar a otros en vuestros asuntos de faldas y líos.

 

A bajar los brazos cuando no toca. Si algo es más cierto que el hecho de que yo esté escribiendo estas líneas ahora es que hay gente que no lucha, no se sobrepone al fallo, al error y por ello se conforma con quedarse ahí. Lo sufrí en mis carnes el otro día y tuve que adaptarme al asunto, con lo que ello conllevaba. Y no entiendo que haya personas que no lo intenten siquiera. Por favor, no hagáis cosas de las que luego tengáis que arrepentiros.

 

A los dueños absolutos de todas las vidas menos de las suyas propias. Es de buen patriota meterse en vidas ajenas, organizarlas y descuajeringarlas de forma posterior como quien ve llover, pero que luego no es capaz de ver en al suya propia un atisbo de humanidad, provecho, felicidad o plenitud y por ello gusta de mover los hilos ajenos  en vez de los mecanismos propios. Por favor, tenemos órganos, músculos y huesos con más vida propia en nuestro fuero interno, bajo la piel, de la que vosotros o vosotras tenéis y por eso perdéis tiempo en gente que, como yo, es menos irrelevante que un mosquito, por lo que solicito muy amablemente que dejéis de picarme que para eso ya estoy yo, machotes sin pelo en pecho, sin trn inferior y de estructura considerablemente absurda.

 

Al circo mediático, que un día le crecerán los enanos, si no lo ha hecho ya. Crear cierto clima alrededor de temas que son poco dados a ello y tratar de que eso se convierta en noticiones es burdo, feo y tontuno. Y no me quiero poner exquisito que si no, reviento a más de 20 insultos ácidos por minuto. Y no quiero que me conozco…Por favor, cochinas cosas que os interesan, a los medios más idiotizantes del género universo, os propongo que digáis lo que hay y cómo lo hay sin más agrandamientos de pensamiento y pene para algunos láceos de la vida, y engrosamiento de labios altos y bajos para otras. Así nos va, y ya me había empezado yo a calentar el hocico diciendo cosas…

 

Al tonto del pueblo, del de cada uno por supuesto, aunque con la crisis esta pasa como con los millonarios que lo son más. Los tontos de pueblo igual, cuanta mayor gravedad de la crisis, mayor cantidad de tontos del pueblo, en una operación matemática proporcional, y eso que yo nunca he sido de números y me he percatado de ello. Por favor, o acaba la crisis, o acabo yo conmigo mismo por no ver el aumento, que a este paso seremos país de parados y de tontos, si no es que lo somos ya…

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Uno sólo compite contra sí mismo”

(Paavo Nurmi dixit)

Aquí te pillo, aquí te mato

6 Mar

Y con ese refrán tan español, tan acertado y tan todo, iniciamos semana nueva tras un fin de semana más (o menos, como se quiera ver). Hoy toca acidez y corrosividad en las puntaditas que voy a ir dejando.

Espero que no os resulte embarazoso, y para los aludidos o que se lo sientan, una sola cosa: tenéis un problema, dos si os ponéis tontos, pero hacéroslo mirar. Y es que ya sabéis que conmigo, el aquí te pillo, aquí te mato no se suele cumplir, soy difícil de matar.

En fin, sin más dilación, el top five:

A la gente indecisa, no hay nada peor que eso, creo. Que a todas tus preguntas y sugerencias les sigan las palabras “no sé…” o “me da igual” es tal que una patada en los cataplines sin inmutarse lo más mínimo el receptor. Peor: es como hablar con alguien y sentirte que hay columnas con más conversación. Si pregunto, soy tan idiota que espero obtener respuesta, uno de mis mayores defectos parece ser. Y si hago una pregunta, señores y señoritas, si es retórica se nota, y si no lo es, pues hago esa question porque yo no sé lo que puede apeteceros o no. Por favor, decidir no es una cuestión de vida o muerte, no os lo toméis así o moriréis varias veces más de las que tenéis pensadas. Y aparte, el castigo supremo que os imponga yo, machotes.

A los que son mayores para unas cosas y para otras no. Si la cagas, te fastidias y lo asumes. Si fallas, ajo y agua, y te toca arreglarlo. Si te equivocas, a luchar, remar y solucionarlo. Y poco más hay que hacer o decir, pero el tener una edad para hacer esto, lo otro y practicar el arte de para esto sí y para esto no, es el discurso más hedonista, cínico, tedioso y egocéntrico jamás practicado. Excusas hay de sobra; malas, a rabiar y muchas más. Pero desde luego, tener esa jeta es como para estar orgullosos. Por favor, menos dobles discursos e hipocresías, que estáis en una etapa de la vida que ya no os valen ni os sirven.

 

A los machotes de pecho henchido y boca larga, pero desgraciadamente para ellos, de cerebro pequeño. Desde políticos hasta ciudadanos de a pie, pasando por directivos de grandes empresas y clubes deportivos, llegando a todo el que quiera abrazar la fe ciega de la ingenuidad de creer que la condición humana es rematadamente malintencionada no queriendo. Siempre hay cosas dfícles y fáciles, por eso sabemos de la diferencia del bien y del mal. Y de ahí, también deducimos que a uno de los caminos cuesta más llegar que al otro. Diciendo barbaridades, siendo el centro de atención cuando no te toca y escupiendo mierda sin argumentación, lo cercano y lo rayano es el camino de la indolencia y el sinsentido. Por favor, en vez de esforzaros en parecer corderitos buenos y víctimas de otros, luchad por convertiros en algo digno de provecho y en sacar adelante lo vuestro sin perder ni un ápice de señorío ni de estupidez.

A los que se conforman con lo establecido. Todos servimos para algo, aunque aún no lo sepamos. Todos no podemos ser lo más inteligentes, ni los más trabajadores, ni los más eruditos, pero también se necesitan pensadores de calle, ilustrados de la vida y obreros de ilusiones y sentimientos. Sin ellos tampoco seríamos nada. Cada uno tiene su algo especial, y de recibo es encontrarlo, normalmente cuando menos lo esperas. Por favor, dejad el tedio y el desinterés, el victimismo y la incredulidad aficionada para otros. Sois el hoy y el ahora, y con lo que está cayendo, servir de inspiración y paraguas para otros no estaría de más.

A los acólitos y seguidores de la corriente establecida en los mass media. Ser uno más es fácil, compañeros. Ser nadie, más fácil aún. Querer ser alguien propio, es una fortuna. Conseguirlo, el tesoro que deberías buscar en caso de incendio. Cada uno piensa una cosa, y es sencillo dejarse llevar por el curso de los acontecimientos. Por favor, coherencia, sentido común y altas dosis de locura es la receta médica para curarse en salud de lo que sacude las mentes de los congéneres del género suicida que es la humanidad.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“¿Rezas porque crees o crees porque rezas?”

(escuchado on the radio)

El concepto

23 Feb

Siempre ha habido grandes corrientes de pensamiento a lo largo de la historia. Ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Desde tiempo atrás, inmemoriables pensadores, filósofos, psicólogos, matemáticos y demás fauna diversa de la sociedad, se ha empeñado en buscar algo que diera al traste con lo anteriormente estipulado por otros, antes que ellos.

Y ese ha sido el motor y avance de la humanidad. Siglos y siglos de descubrimientos, de batallas intelectuales, de errores convertidos en aciertos que han dado lugar a lo que hoy en día somos, vivimos y pensamos.

Pero tras tanto litigio, tras lo que ya está, sigue habiendo aún gente que se sigue esforzando día tras día para lograr algo diferente, algo digno de admiración, propia o de otros. Esas personas son las que más admiración me representan, y en mi opinión, las que más dignifican lo que hacen.

 

Y he aquí donde entra el concepto.

El concepto dice muchas cosas, en pocas palabras. Estriba líneas maestras que uno debe mantener caiga de pie o de culo, da pasos a seguir contra viento y marea, te saca la rabia profunda de la manera más disimulada posible, encuentra el leitmotiv para la superación personal y te insta a cometer errores para subsanarlos y mejorar las prestaciones de la empresa a realizar.

Para su consecuión debes rodearte de personas, amigos y colaboradores que tengan la misma visión, que te pongan una mano en el hombro cuando no lo necesites y te sostengan en un abrazo cuando te sientas desfallecer; que te dejen tus momentos solitarios en la comprensión de los enigmas y soliciten tu reclamo en situaciones inverosímiles; que se dejen convencer a base de argumentos y corazonadas y no de promesas e irrealidades fulgurantes.

Pero el concepto se basa, profundamente, en alguien que confíe en ti y en que tú seas capaz de enderezar el rumbo cuando todos piensen que lo has perdido. Si tienes eso, tienes más de lo que te crees para elaborarlo.

Un grupo de personas a tus órdenes, no en su mejor versión, pero tampoco en la peor. Otro grupo, inferior ténicamente, superior en mentalidad en esos momentos. Toca mover ficha. Unos abatidos, otros vencedores y mucho por delante. La cabeza erguida, alta, soberana, incrédula, desafiante y rabiosa. Brillo, fulgor intransigente y empecinamiento, llegando a la obstinación. El concepto reina sobre ti, mientras en tus adentros se está formando un fuego que reclama la venganza calmada.

Miras hacia arriba. Respiras y mantienes el concepto. Otros no lo harían y posiblemente caigan. La idea es clara: la caza empieza hoy y no se va a detener hasta que nadie de los nuestros diga lo contrario. Lo bonito empieza ahora. Ellos tienen sus armas, nosotros las nuestras. El concepto, la forma de hacer y sentir, de querer conseguir, es la más fuerte de todas ellas. Ellos solamente se basan en la finalidad. Si resultan vencedores, estarán vacíos con el tiempo. Si nosotros caemos, el concepto no permitirá que sea por mucho tiempo, y se verá lo conseguido en otro espacio, en otro tiempo, pero devolverá lo perdido. Y durante ese camino, no se sentirán vacíos.

El concepto te dice que lo importante no es el qué, sino el cómo. Ellos aún no lo saben, pero a estas alturas, un resultado no es más que eso: una respuesta entre muchos azares y condicionantes. Es el QUÉ. El CÓMO es lo que perdurará, aunque haya quién no quiera verlo. Ellos tienen el qué, nosotros el cómo. Con lo nuestro se puede conseguir lo suyo, al revés, no.

Son conceptos ambos, si. Pero en mi mente, solamente hay uno y lo voy a llevar a las últimas consecuencias, pase lo que pase. “Yo estoy contigo para lo que sea, te apoyo hasta la muerte”, me dijeron hace pocos días. Gracias, amigo y compañero.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“En cada búsqueda apasionada,

cuenta más la persecución que el objeto perseguido”

(Bruce Lee dixit)

Hoy

17 Feb

En este Viernes de Febrero donde las temperaturas ya son más propicias, yo me he levantado juerguista y con ganas de jugar. Me he despertado hiperactivo, en estado de alerta y de entusiasmo. Y debido a circunstancias especiales que se acaban convirtiendo en una sola, voy a hacer algo que siempre me habéis demandado, y que os encanta.

Sé que no es Lunes, pero vamos a aparcar el tema de la moda por este día para escribir lo mío, mi opinión y mi ser. Espero que os guste.

– Cuando uno empieza, siendo joven, a pensar en las cosas que vendrán, no suele hacerlo por mucho tiempo. Ni siquiera se le pasa por la cabeza salvo en determinados momentos que le toquen sensiblemente la fibra escondida de todo ser humano. Pero cuando eso sucede en esa tierna época, no reparamos en lo increíble de cada historia, de cada uno de nosotros.

Yo empecé a hacer cábilas muy pronto. Y más pronto aún, empecé en esto que tanto amo, casi sin consciencia de ello. Estaba haciendo lo que más me gustaba sin preocupaciones de ningún tipo, sin objeciones ni nadie que me quitara la ilusión por cualquier idiota cuestión sin importancia. Conforme avanzaba en edad y razón, eso se fue tornando en virtud y en desmesurada desvergüenza por lo establecido. Poco me importaba a mí la desfachatez, pues siempre creí haber nacido ya predispuesto a luchar contra las injusticias (cosa muy habitual, lo del no ser justos, en este loco mundo), y poco menos lo que dijeran de mi comportamiento.

Y llegó la hora de las despedidas. Unas fueron más tristes que otras. Como todo en esta vida, en ese antro de mala muerte éramos los justos y necesarios, ni más ni menos. Todos a una, iguales y diferentes. Pero con unos aprendes a llevarte mejor que con otros. Es la ley de la jungla. Eso no lo eliges tú, ni nadie, excepto la quietud del espacio y el tiempo y la coherencia de quien es capaz de arrojarse contigo al vacío por un sentimiento o una idea sin pedirte explicaciones. El azar, la causa más común, creo yo ahora, de situarte en ese momento, en ese espacio físico y conectarte con esa persona.

Y fue duro ver como tras varios años, cada cual emprendía un rumbo distinto.

Empezaba, entonces, un nuevo y duro camino en el que tenía que confirmar mi condición o ser de un rebaño al que supe que nunca pertenecía, por raza, por corazón, por cabeza y por convicción. Y esfuerzo tras esfuerzo, momento tras momento, claudiqué ante quién se lo mereció, pero nunca jamás ante quién ni siquiera lo intentó. Y año a año, llegué a cotas mayores, no sin pararme a reflexionar dónde estaba el techo, qué sería de los otros muchos que poco a poco iban cayendo cual moscas en el estrépito y el vacío de la decepción.

Y tras mucho vivir, llega la hora de pensar. He visto y he tenido la suerte de compartir mis mejores momentos con gente inigualable, y al echar la vista hacia atrás, veo lo afortunado que he sido y soy. Y ruego y rezo porque los de ahora tengan esa oportunidad de, al menos, igualar la calidad humana del antro en que yo viví muchísimas situaciones y nadie se quejó. Eran otros tiempos, se dice. Pensándolo bien, lo que cambia es la manera. El tiempo, el mismo, y la historia, ídem. Por ello, reflexiono, observo y presto atención, y quién me conoce tras los años duros y los mejores, se me acerca, sobre la cal del terreno. Me observa, me coloca una mano sobre el hombro y me dice que esto sigue, que es así. Yo lucho cada día para negar esa evidencia, pero no puedo evitar pensar qué será cuando no esté, cuando no podamos defenderlos o se pierdan en la inmensidad de la oscuridad que les acecha sin ser vista.“Vendrán otros”, me comenta con un deje de tristeza, el labio resignado y la mente intentando escapar a otra parte. “Así es cada cierto tiempo”, reafirma , rotundo.

Y al girarme, les regalo una sonrisa, miro a mis amigos, los de la muerte de convicciones segura si se quedan junto a mí, que ahí están, y es entonces cuando leen mi rostro tras la enseña de dientes: ven mi pensamiento sobre el futuro, pero saben que por dentro estoy diciendo lo que muchas veces repetí durante tantos años a quién quiso escucharme y luchar por la causa: “No importa si dentro de 5 años, 1 ó 2 meses no se acuerdan de lo que hicimos, porque lo importante es que vosotros os acordéis cuando os miréis a la cara dentro de 2 meses, 1 ó 5 años. Porque el futuro no es tan importante si no lo conseguimos construir ahora. El mañana no importa, porque hoy lo es todo. Y hoy, sois vosotros”.

Es un placer, señores, mientras dure. Y cuando termine, seguirá siendo un placer, pero esta vez mientras duró.

CONSEJO DEL DÍA:

“Deberíamos usar el pasado como trampolín, no como sofá”

(Harold McMillan dixit)