Archivo | diciembre, 2011

Siempre a punto

30 Dic

Mañana ya termina el año.

Y solamente tengo algo menos de 48 horas para arreglar los desaguisados que, provocados o no, intencionadamente o de forma inconsciente, se han producido en mi vida durante este 2011. No es algo que me preocupe, soy de esa extraña especie que vive en el límite del todo. Así pues, trataré de cerrar el mayor número de capítulos posibles y así, de paso, lo que me deje pendiente me servirá como los famosos “própositos de año nuevo”. Es que es cuestión de no buscar más, si los tengo tan a mano…

Pero a lo que iba: me quedan pocas horas, de forma que tendré que darme prisa. Y para saber cuantos infernales minutos, segundos y milésimas (si es necesario) me sobran, qué mejor elemento que un complemento indispensable: el reloj. Ese perenne amigo pegado siempre a tu muñeca, tras un breve (o largo) período de adaptación en el cual no te haces a la idea de llevarlo pero luego coges costumbre y ya va todo como la seda.

En fin, que aquí os dejo una serie de los que he visto por ahí que me gustan. Algunos son prohibitivos, motivo por el cual omitiré los precios. O mejor pensado, los pondré, total, mañana se acaba el mundo. Y como digo yo en mi versión international remix del refrán clásico: from the lost to the river, más conocido también por “de perdidos al río”.

Swatch Touch, novedad sin botones. En engro me tiene ganado, lo reconozco. 150 euros, aprox.

 

Este de Gucci con correa de cuero marrón y digital, sólo por 995 euros.

Este de CK en titanio. el precio, a cosultar, pero me da que barato no será.

 

Este de DeLaCour en edición limitada a 411 unidades (333 en titanio y 88 en oro rosa).

Gucci nos presenta otra maravilla, en correa metalizada en tono marrón, por el módico precio de 1315 euros.

Adidas en correa color negro, pequeño y con marco en oro o plata.

Modernidad al cubo, por Adidas. No soy yo muy de relojes en blanco, pero este no me disgusta para nada.

100 unidades exclusivas. Cartier. Elegancia. Con esa carta de presentación, ¿qué más quieres qué te diga? Mi joya de la corona, aunque nunca la posea.

 

PD: Mañana no perderos la entrada sobre mis descubrimientos musicales del año 2011, a petición popular de que la hiciera. Ya os contaré más.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Hay que saber caer siempre con clase”

(Hudson Mohawke dixit)

 

Lo que (casi) no se ve

27 Dic

Tras una dura jornada de reflexión, qué mejor que una dosis de moda pequeñita, pequeñita, tan dimimnuta en importancia que casi no se ve. Pero no será por no poner de nuestro empeño en que sí se vea, ya que  a conjunto o con cosas chulas solemos ir.

Hoy vengo a hablar sobre los accesorios a la hora de vestir, desde un bolso hasta unos calcetines, pasando por unos gemelos. La verdad del asunto es que me ha venido la idea cuando, esta mañana, trabajando, he visto que al sentarme mis pantalones se levantaban levemente a la altura de mis tobillos, un poco por debajo, pero lo suficiente como para dejar al descubierto el color de mi calcetín. Y me he imaginado lo rídiculo que iría si no lo llevara de un color que pegase con mi indumentartia principal, que uno no es Michael Jackson cómo para poder implementar la moda de lso calcetines blancos.

Asi que en un breve resumen, os voy a poner unas cositas que he encontrado por ahí (así a lo loco) y si veo que me quedo corto, mañana habrá segunda parte, pero no creo, queridos seguidores hambrientos de palabras irónicas y moda.

Gemelos piratas, de Zara.

Calcetines de rombos con un toque lila, de Zara.

Pulsera de Viceroy en negro con elementos de plata.

Calcetines divertidos de cuadros, de Happy Shocks.

Cinturón trnzado de Wrangler.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Torres más altas han caído”

(Popular dixit)

Punto y seguido.

24 Dic

Hoy, día 24 de Diciembre, fun, fun,fun…perdón, me equivoqué de día. Serán las ganas que tengo de que pasen estas fiestas precocinadas ya.

Lo que si que no se puede negar es el hecho de que hay elementos innatos unidos a ellas desde la tradición y el conservadurismo. Pero, oye, molan, no puedo evitarlo.Además, que ya suelen estar en tiendas y no solamente te lo hacen tus abuelas. De hecho, esa cara de disgusto y rídiculo de todos los años cambia cuando eres tú quién va y se lo compra.

Trato de hablar, por si alguien se ha despistado en esta entrada exprés debido al ajetreo de las fechas que son, del jersey de punto.

Antes, muchas familias los regalaban. Ahora, más de moda que nunca pues se lleva el punto, se revalorizan cada año al alza.

Os voy a poner algunos de los que he visto por ahí y que son mis preferidos.

Un clásico con sus renos y todo, de D&G.

Para no pasar frío con una combinación de colores, de Abercrombie.

En blanco roto, de Abercrombie.

Otro de movida molonga, de H.E. by Mango.

De D&G para ir más normalito.

Este alternativo para arriesgar en ocasiones señaladas, de Zara.

En clas jaquard granate, de Pull and Bear.

Espero que os guste y os regalen alguna cosa que otra, seguidores.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Mantén cerca a tus amigos,

pero aún más a tus enemigos”

(Dicho popular dixit)

 

PD: entre mañana y el Lunes pondré la acción a desarrollar para celebrar las 1.500 visitas (y subiendo) del blog. Espero que os guste y colaboréis.

Sal y pimienta

22 Dic

Hoy toca descargar adrenalina, estrés y pensamientos con mis amigos. Hoy toca darnos un homenaje de buena compañía y risas estúpidas e inexplicables, pero necesarias. Hoy, es el día en el que después de mucho tiempo se me unen de nuevo para dar guerra por la city.

Pero claro, nosotros somos señores de la cabeza a los pies, pasando por el cuello. Y somos hombres. Y los hombres tenemos que vestirnos y no de cualquier manera.

Contando que en la noche del ya entrado invierno va a pelar de lo lindo el frío, que no me apetece jugar a ponerme malo por más que seguro estoy que no sucedería y teniendo en cuenta que así me puede caer algún regalo (sin presiones, eh, amig@s), pues voy a poner los dos complementos que, a pesar de su increíble similitud, son como la sal y la pimienta.

Estoy hablando de la clásica bufanda, elemento indispensable en esta época del año, y del reconvertido para la causa de la moda masculina, foulard.

Empecemos por el primero de los complementos: la bufanda.

Un modelo clásico en azul marino de Henry Cottons, perfectamente combinable con casi todo.

En lana chasmire bicolor, de Massimo Dutti.

En estampado de cuadros con colores fríos predominantes, de Hackett.

Esta con un estampado original obra de la marca Barbour.

En lila,de las que más me gustan, de Massimo Dutti.

 

Tras esto, los foulards.

 

Foulard estampado personal tailoring, de Massimo Dutti.

Foulard estampado, de Zara.

En versión desenfada, de Chevignon.

 

Espero que os guste.

PD: solamente quería daros las gracias por las más de 1.500 visitas en apenas un mes y medio. A este ritmo, este blog se sale. Gracias por dar sentido al trabajo de uno y seguid disfrutándolo. Prometo una cosa muy especial por ese magnífico hito.

 

Graciosas fiestas

20 Dic

He aquí una felicitación de Navidad y Año Nuevo muy especial, la que más para mí. Mi equipo de benjamines de La Nucía, al que yo entreno, celebraba el último entrenamiento antes de las fiestas y de darles unas merecidas (este año sí) vacaciones.

Aquí con el presi del club, Tomás Llorens, y con el coordinador del fútbol base, conocido mundialmente por "El Pibe".

 

Cómo habréis podido observar, íbamos preparados para la ocasión.

Les compré gorros de Papá Noel con luces y unas diademas con cuernos de reno. Y de esta guisa salimos a entrenar: los defensas de delanteros y viceversa, todos fuera de sus posiciones y Pijama y yo de porteros. Y partidito directo, sin tonterías. Y eso sí, con los gorritos puestos que hacía mucho frío.

Pero antes, una foto de grupo para que se viera que somos amigos todos a pesar de que le volviera a ganar, por decimocuatrigésima vez a Gonzalo en nuestro particular duelo de pistoleros.

Y tras esto, nos esperaba una merendola preparada a tal efecto porque ellos se lo merecen, todo y más. A los místers nos cayeron regalitos, que no hacían falta pero se agradecen. Una caja de bombones y un videojuego para mí, y la cajita de bombones para Pijama, por perder en el partido.

En el campo, antes de la pugna por la supremacía del campo.

 

Lo positivo fue que pasamos un buen rato haciendo piña, haciendo grupo, haciendo amistad.

Y ahora, paso a redactar la carta que le pido a Papá Noel en nombre del equipo:

“Querido y enternecedor barbudo barrigón,

solamente te pediré cosas muy sencillitas este año, ya que el dinero no nos sobra a ninguno. En primer lugar, te pido que estos niños nunca pierdan la ilusión por jugar al fútbol, que siempre vengan con una sonrisa y se vayan con una sonrisa, aún mayor. Que cuando estén con un balón entre los pies no existan los problemas, las preocupaciones o el cansancio. En segundo lugar, me gustaría que les dés la capacidad para seguir mejorando de la forma que lo están haciendo, que estén atentos y se impliquen en todo lo que se les diga para aprender lo máximo posible. En tercer lugar, mira a ver si puedes traerles más dosis de buen fútbol a sus pequeños, por el momento, pies, los mismos que hacen que se disfrute tantísimo de esto con ellos. En cuarto lugar, que les vayas quitando esas pequeñas pero molestas manías que me desesperan como el miedo al balón, el girarse para que nos les dé un golpe o los controles que saben hacer y se ponen nerviosos a veces. Y por último, te pido una cosa que puede tardar un poco más en llegar, pero no me importa, así tienes tiempo de buscarla: tráete la Liga para que estos “melones” de tíos la disfruten y la saboreen si se la merecen. De ellos depende.

¡Ahh! Se me olvidaba una cosa: que Gonzalo llegue puntual, de vez en cuando y para variar.

Un saludo, campeón“.

Fdo. El Míster (Hugo)

PD: Perdonarme por la calidad de las fotos, pero se ve que los padres estaban tan emocionados que no atinaban con el objetivo quieto.

CONSEJO DEL DÍA:

“No consientas que nadie te diga

qué no puedes hacerlo”.

(Alguien dixit, seguro estoy)

Guerras injustas

19 Dic

Ayer hubo una guerra. Una más. Entre hermanos, sangre procedente del mismo estilo, del mismo origen, de la misma sed de triunfo. Una guerra más, en un pequeño lugar sin importancia.

El velatorio de armas había durado demasiado, demasiado tiempo saboreando mentalmente el momento doloroso y excitante de semejante duelo. Los argumentos esgrimidos por los contendientes eran tan distantes, que incluso la cercanía de los pensamientos en las mentes de sus líderes hacía que se escuchara el chirriar de sus mecanismos internos. Apenas unas paredes, unos finos muros de cemento levantados entre las sedes de ambos grupos, de ambas ideologías y formas de ver las cosas. Incluso a pesar de ello, los soldados que se disponían a escuchar y acatar las últimas instrucciones al respecto del teórico desarrollo del batalla, pensaban que algunas de las formas de pensar eran erróneas, pero había que luchar por ellas. Hasta el éxtasis de la quasi muerte y la extenuación si era necesario. Esa era su obligación.

Llegó la hora. Los músculos calientes, el corazón desbocado  y a revoluciones anormales, la cabeza con imágenes de como querían que fuesen las escenas de tan enigmática y grandilocuente pelea, junto con los pies fríos. Tan mediática en su contexto, que el resto de los que no estaban allí presentes en el diminuto lugar del mapa no entendían la magnitud de lo que en apenas unos minutos comenzaría.

Un pitido y una bandada de pájaros indicaba el principio de la contienda, con las piezas dispuestas en el tablero de juego como marionetas que iban a desempeñar funciones, impropias muchas de ellas, de cada uno de los actores del teatro orquestado en la oscuridad y la penumbra que los días de la semana otorgan a esas horas del día.

Y entonces, los gritos ahogados y crujientes de ambos bandos, se entremezclaron sin tregua en el fulgor de la guerra: el campo de batalla presentaba unas condiciones insólitas, y la temperatura era un contraste ideal de sensaciones  con el aire gélido de las paradas bruscas y el Sol ardiente de las esperanzas que no se remataban en un final feliz.

Piernas, golpes fortuitos, caídas, chillidos de dolor, levantamientos forzados, saltos imposibles, posturas desgarradoras, fe infinita en las ideas de uno y otro.

Brazos que se separaban de los cuerpos protegiendo el territorio, acciones que marcaban el perímetro de los más listos, canalladas por la espalda y cientos de ojos avizor de lo que sucedía. Nadie se atrevía a comentar nada. Nadie se atrevía a cuestionar la autoridad de algunos pocos. De los pocos que, a pesar de estar aún dentro del terreno donde se producía la guerra, ya sabían que o se daba más o se irían apartando ellos solos del foco en el que se centraban las miradas.

Los que se hicieron con el control de las zonas, dominaron el asunto de principio a fin. Y llegados a este punto, en la más absoluta de las igualdades, llegó un parón que agradecieron ambos bandos, menguantes en sus fuerzas por la generosidad de sus esfuerzos.

De regreso, ni uno ni otro podía anticipar el desenlace de los acontecimientos a la luz de lo sucedido con anterioridad, pero si empezaron a vislumbrarse a nuevos personajes que llegaban con la intención de aportar el factor sorpresa en el oponente. Y de repente, un zarpazo en la más inocente de las internadas del contrario, en la más plena de las vigilancias, en un toque de suerte de esos que invaden las guerras y llenan los corazones de alegría o tristeza según el beneficiado. El capitán de uno de los grupos, del que veía volar el objeto introducirse en la base a la que más daño podía producir, se jugó como buen líder su integridad, sin que ello sirviera de mucho.

El panorama había cambiado, y el bando temporalmente perdedor debía dar un paso al frente. Llegaron en medio del sueño de forma clara para morir en las mieles del éxito del terreno rival, vedado. Y todas aquellas intentonas que se produjeron después, fueron solventadas de manera bondadosa por el guardián de la base.

Y con el ejército liderado por al furia y el orgullo, por la casta y el temple, por la calidad y la brillantez, la eficacia y la experiencia del líder de los vestidos con prendas negras, echado en vuelta arriba sin posibilidad de retorno hacia la gloria o la perdición, llegó el segundo mazazo de proporciones gigantescas: uno de los más íntimos, curtido en mil batallas junto a él y otros más (no hacía tanto) del líder negro se irguió en el aire imponente, sin vigilancia alguna en un contraataque terminado en pausa y colocación, asestó el golpe definitivo que hirió de muerte a propios y extraños.

Y, de nuevo, cuando menos se esperaba, apareció la decepción, la desesperación y el silencio. La nada. Se vieron líderes y soldados magullados, heridos, emocionalmente abatidos, con el orgullo arrastrándose detrás de ellos en la sombra de lo que pudo ser y no fue. Y se vio el relente de la alegría sufrida, emotiva y conquistada.

Y es que, cómo ya se sabe y se dice, en el amor y en la guerra, todo vale.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“En lo diferente está lo especial”

(Oscar Wilde dixit)

 

Malditos erróneos pensamientos

17 Dic

Filosofía barata es lo que me propicia escribir esto hoy. Es una mezcla de irrisorio malestar conmigo mismo pero de paz y tranquilidad respecto a mi ser.

Siempre he partido de la base de que no puedo caer bien a todo el mundo, ni lo pretendo, vayan ustedes a pensar que busco lo imposible. Pero es que hay cosas en mí que no puedo remediar, y válgame Dios que ojalá jamás las cambie.

Yo soy una persona muy clara, lo meridianamente suficiente como para saber lo que quiero y lo que no. Y, por ende, no miento. No hay necesidad. Y esto es lo que hay, una transparencia implícita y sin remordimiento ninguno tanto para el que guste como para el que no.

Y aunque no pueda hacer nada, muchos de los que seguís el blog habitualmente me conocéis. Al menos, lo suficiente como para constatar una serie de cosas que os pueda llegar a dar la sensación a entender o simplemente que lo hayáis podido comprobar por tener una relación de amistad o roce conmigo (omítase la caída al terreno amoroso o sexual).

No puedo evitarlo, pero sí puedo poner un grito en el cielo que brilla ante mis ojos y mi camino. Y como la violencia tiene muchas vertientes ( y no es que me guste ninguna), y soy antifan de la física, utilizaré la brutalidad que las palabras provocan, en el impacto que de ellas se recibe al leer lo que uno expresa con la mayor de las indignaciones, de las emociones o de lo que cojones sea lo que digo.

Directo y al grano. Que perdemos mucho tiempo nadando entre paja buscando agujas imaginarias como para que venga yo a tocar más las narices y hurgar en esa molestia.

Yo, quién me conoce lo puede corroborar, me distingo por una cosa muy sencilla y altamente complicada: me dejo la vida por quién sea, con la honestidad y la sinceridad por bandera. Soy lo suficientemente estúpido como para que me engañes cien veces, pero lo suficientemente inteligente como para que lo hagas 3 veces solamente. Soy el terror que produce la idea de que me da igual conocerte de 5 días, que si he conectado contigo, y me da que vales la pena, no te faltará nada a mi lado. Nada que yo pueda ofrecerte. Nada que me proponga darte.

Pospongo mis planes por ti, desvarío en la nocturnidad de mi descanso buscando la pieza del puzzle que te permita ser más feliz, recorro el mundo con el corcel de la imaginación portándome a sus lomos si te sirve de algo, pierdo el tiempo que no tengo y la cabeza que me falta por verte sonreír, contagio alegría en favor de parecer un tonto demostrable en pro de tus sueños y hago favores sin pedir nada a cambio entre conocidos y personas como tú. Y lo más importante es que no espero que me dés nada a cambio, salvo saber que estás a mi lado.

Y por ello, me toca las narcies que gente que te conozca de tiempo, diga cosas cómo “has cambiado”, “ya no te reconozco”, “no queda nada de ti”. Pamplinas. Es una minoría, pero te hacen replantearte cosas innecesarias que, en personas como yo, aunque me pase de una lado al otro del orificio auditivo y mi mente esté más que tranquila, nos tomamos como una revisión médica del ser interior y de lo que expresas y haces sentir a los demás para poder crecer y mejorar como ser humano. A mi me vale más que te dé confianza, y que te haga olvidar por un segundo los millones de problemas mundanos que nos invaden y devoran.

Si no consigo eso, no veo motivo para que me mantengas en tu vida. Es más, para que pierdas una milésima en pensar en mí. En odiarme, si prefieres. O en quererme, no merezco tal cosa. No necesito ni un mísero de tus recuerdos olvidados en un cajón. Ni necesito dar pena ni me vas a ver hacerlo. Porque yo no odio a nadie, básicamente porque siempre he pensado que odiar es dar una importancia superior a quién no se lo ha ganado.

Yo no he tratado mal a nadie (merecido o no), no he odiado a  gente, ni he hecho daño conscientemente al menos, y muchos y muchas me odian, aún lo hacen y lo harán. Pero sus acciones les delatan como personas engreídas, sin capacidad para superar situaciones adversas y con la certeza por mi parte de que no serán jamás tan felices como yo con esa forma de comportarse.

Pero, ¿sabéis qué?. Que si alguien puede decir que en algún momento le fallé, le dejé tirado, no quise saber de él o que, simplemente, no estuve ahí, que alce la voz. Que me lo grite y me golpee con la voz rotunda de la afirmación. Y mis amigos, mis primeros críticos tras de mí, lo podrán corroborar.

Siento el rollazo, pero hoy me tocaba soltar toda esta mierda que hay gente que se empeña en calificar como “decepción de persona”. Cada vez estas cosas se asemejan al deporte, a mi preferido en concreto, el fútbol, donde se dice que no tiene memoria. Hay personas que no la tienen y serán castigadas con la peor de las pesadillas posibles: odiarme y no poder evitarlo y dejar de hacerlo; no poder contar con alguien que pone por delante lo vuestro antes que lo suyo. Mi mayor defecto es ese, pero si hay alguna virtud que tenga, que lo dudo seriamente, también es esa.

Lo dicho, y una añadidura, y es que apse lo que pase, yo soy Hugo Fuster. y siempre que me propongo algo lo consigo. Y veo un NO como un reto. A mí no me digas que no se puede hacer, que no lo puedo hacer, porque lo haré. Porque el Sol, como esta tarde, vuelve a salir siempre para mí. Y porque prefiero ser un tío entero y morir siendo yo que vivir degollado por lo que piensen cuatro tuercebotas del mundo mundial que no valoraron en su día ni en sucesivos lo que podían haber mantenido. Que el cementerio está lleno de valiente, pero la vida está llena de cobardes lamentables que no se atreven a ver las cosas como son por miedo a arrepentirse.

Todo esto, y dicho en serio, sin rencor, desde la más absoluta humildad y desde el más respetuoso de los cariños, moscas cojoneras en perpetuidad. Y espero que si no os llega esta entrada del blog, os la hagan llegar, para que os déis aludid@s. Que yo ya soy feliz, “amigos”.

 

CONSEJO DEL DÍA:

“Yo no sufro de locura,

la disfruto a cada momento”

(Hoy así, sin anestesia)